25N: Acabar con la desigualdad para acabar con la violencia

25N: Acabar con la desigualdad para acabar con la violencia

El femicidio de Eva Morera colocó nuevamente en el foco de la discusión nacional el tema de la violencia. La cobertura mediática hizo que quedara expuesta una sociedad que aún tiene mucho que aprender en el abordaje de la violencia hacia las mujeres.

La sociedad capitalista utiliza la opresión como mecanismo de control hacia las mujeres.  Esta desigualdad entre mujeres y hombres se perpetúa cultural e ideológicamente para someter a la mitad de la humanidad que constituimos las mujeres, y así justificar la desigualdad salarial, el recargo de las labores de domésticas y de cuido y para ejercer el control sobre nuestros cuerpos. 

El femicidio es la expresión última de la violencia contra las mujeres, pero el machismo nos ataca todos los días. Para nosotras el vivir es un combate permanente contra la idealización de las relaciones de pareja que nos dicen que necesitamos un hombre a nuestro lado, contra los argumentos que nos dicen que “solas” todo va a ser más difícil o contra la presión para complacer a nuestras parejas aunque esto implique ceder a nuestros propios deseos y aspiraciones.

En lo que va del 2019, se ha registrado un femicidio cada 28 días y tan solo durante el año anterior, 53.940 mujeres pusieron medidas de protección contra sus agresores. A esto se le suma que vivimos con la constante preocupación ante los intentos de secuestro, la violencia sexual o el acoso callejero al que somos sometidas y que ni siquiera dentro de nuestros propios hogares nos encontramos seguras ya que muchos agresores están en las propias familias.

Sobre los servicios de atención a las mujeres

La figura de Patricia Mora al frente del Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU) sigue generando muchas simpatías entre sectores de activistas. Sin embargo, aunque intenta proyectarse como una voz disonante dentro del gobierno, sigue fiel a Carlos Alvarado sin importar que quienes más sufren con los ataques del gobierno sean especialmente las mujeres trabajadoras. La participación de Mora al frente del Ministerio, contrario a ayudar a las mujeres, entorpece los ánimos de lucha al despertar falsas ilusiones. Su postura solo sirve para embellecer el gobierno del PAC, creando expectativas de que “estando dentro del gobierno” se pueden hacer cambios.

Como lo hemos dicho en otras ocasiones, Mora debería renunciar a su puesto, porque no se puede ser consecuente con la defensa de los derechos de las mujeres siendo parte de un gobierno que ha negado derechos básicos mediante políticas de empobrecimiento como las que hoy nos tienen con una brecha de género en el desempleo que supera el 77%.

Pero aunque criticamos el papel de Patricia Mora y alertamos de los límites que tienen las instituciones del Estado para resolver nuestras demandas, defendemos de manera igualmente enérgica que se designen mayores recursos a los servicios de atención para las mujeres y nos manifestamos en contra de posiciones como las expresadas por los diputados de Nueva República que abogan por el cierre del INAMU.

Estos diputados han intentado sacar provecho una vez más del enojo contra el gobierno, como lo hicieron durante toda su campaña electoral, utilizando prejuicios y concepciones machistas para continuar con los ataques y recortes a los servicios públicos. Su propuesta de creación del Instituto de la Familia y la Equidad Social no es solo un cambio de nombre, sino que pretende cambiar toda la concepción en el abordaje y la atención de las mujeres, intentando reducir los servicios, la especialización y los avances conquistados por las luchas de las mujeres.

Luchamos por cambiar el mundo y por mejores condiciones hoy

En el último periodo Centroamerica ha estado marcada por las movilizaciones contra la dictadura de Ortega en Nicaragua, contra el golpe en Honduras, contra los planes de ajuste fiscal en Costa Rica y los aires de lucha continuaron por el continente con las impresionantes movilizaciones en Bolivia, Chile y Ecuador. En todas ellas hemos visto a las mujeres al frente de las barricadas, luchando con fuerza por una vida más digna.

Desde el PT creemos que es fundamental que en cada una de las luchas contra el gobierno se abanderen también las necesidades y reclamos de las mujeres, porque esas demandas forman igualmente parte de la lucha contra el sistema opresor y explotador.  

No afirmamos que el socialismo garantizará automáticamente la emancipación de la mujer, pero garantizamos que nuestra opresión no va a ser resuelta sin la revolución socialista. Por eso para nosotras cambiar esta sociedad es un asunto de vida o muerte, y por eso estamos respondiendo con fuerza en las calles de todo el mundo.  

Mientras damos la batalla por cambiar la sociedad, luchamos también denunciando el papel de los gobiernos actuales y exigiendo medidas para nuestra protección y seguridad. Por eso en este Día Internacional contra la violencia hacia las mujeres, salimos a las calles a exigirle al gobierno:

  • Declaratoria de Emergencia Nacional ante la situación de violencia contra las mujeres, para que se destinen recursos a la atención y prevención de la violencia.
  • Cese a los pagos de la deuda pública, para que el dinero sea invertido en trabajo, vivienda y servicios para combatir la violencia.
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