31 de agosto: es necesario un día de lucha contra el racismo

31 de agosto: es necesario un día de lucha contra el racismo

El pasado 31 de agosto se celebró en Costa Rica el “Día de la cultura afrocaribeña”. Este fue un año de pandemia, sin embargo, tradicionalmente el gobierno se dedica a hacer actividades culturales como exposiciones fotográficas, conversatorios y conciertos.

Si bien es importante realizar actividades culturales, esto está lejos de ser lo que se necesita en el país. Más bien, si todo esto no va acompañado de una fuerte denuncia del racismo en Costa Rica y de medidas concretas para combatirlo, se convierte en los hechos en una reivindicación vacía y que más bien sirve para ocultar el racismo imperante.

Es importante señalar que en esta nota se van a dar algunos datos, la mayoría muy desactualizados con más de 5 o 9 años. Esto por si solo es ya una muestra de la falta de importancia que se le da al tema desde las instituciones estatales.

Una sociedad racista

Costa Rica es una sociedad profundamente racista, cuyo racismo está institucionalizado y hasta cierto punto normalizado. De acuerdo a la “Encuesta sobre Percepciones de Desigualdad” del 2015 realizada por la UCR y el PNUD, en Costa Rica el 64% de los encuestados reconoce que existe discriminación contra los afrodescendientes, sin embargo, esta realidad es constantemente y sistemáticamente oculta.

Un ejemplo de esa “normalización” del racismo lo vemos en el hecho de que no existe una comprensión en la sociedad de las consecuencias que tiene el racismo. Por ejemplo, un estudio de UNICEF-IDESPO (2010), arrojó datos similares sobre el reconocimiento de la existencia del racismo, pero a su vez en los encuestados el 88% opinó que las personas negras tienen las mismas oportunidades educativas, cuando la realidad demuestra todo lo contrario. Según el censo del 2011 las personas negras tienen menos acceso al internet, y tienen una importante brecha en términos de años de escolaridad y conclusión de la secundaria, por ejemplo.

Uno de los problemas es que no existen datos constantes sobre la situación de la población negra en Costa Rica, sobre la discriminación que se vive constantemente. Los datos son esporádicos e inconstantes, ya en el censo del 2011 se incluyeron preguntas relacionadas con temas raciales y étnicos, no sin que hubiera una fuerte resistencia para incluirlas.

Este censo sin embargo arrojó algunos datos importantes sobre la situación de las personas negras, como lo fue con el tema del desempleo, que en ese momento que era bastante bajo, la población afrodescendiente tenía un desempleo un 35% superior al del promedio nacional. A todo esto, debemos sumarle los casos de racismo cotidianos que tienen que ver con insultos, comentarios, abusos policiales, etc.

Cabe señalar que en esta realidad las mujeres negras llevan la peor parte, porque no solo sufren del racismo, sino también del machismo, lo que aumenta aún más la opresión que viven. Por ejemplo, datos del 2010 arrojaban que un 70.4% de las mujeres negras mayores de 65 años no tenían ningún tipo de pensión, por encima del promedio del resto de las mujeres, y muy por encima del promedio de los hombres.

Lo más probable es que en esta situación de pandemia, donde la clase trabajadora está llevando la peor parte, las personas negras estén en una situación aún peor, sin embargo, al no existir una política constante de incluir esto dentro de las encuestas y datos, no es posible evidenciar esta situación, lo que sólo contribuye a ocultar el racismo.

Por supuesto a todo esto debemos sumarle la violencia y racismo diario que no registra y por el que no existe ninguna sanción. Como por ejemplo el ir conduciendo un carro y saber que en los retenes siempre habrá un cuestionamiento de la policía, el ir caminando por la calle y ser requisado sin razón por un policía y ser tratado como una escoria por el simple hecho de ser una persona negra.

Una historia “blanqueada”

Si bien la conmemoración del 31 de agosto no fue exactamente una iniciativa de lucha y protesta, por lo menos si tenía un contenido de visibilización de la situación de las personas afrodescendientes, incluso la fecha era llamada como “Día del Negro” en 1999. Sin embargo, poco a poco esta fecha fue cambiando su nombre, en el 2018 se firma el decreto que declara agosto el “Mes Histórico de la Afrodecendencia en Costa Rica” y hoy a nivel del gobierno la conmemoración tiene un contenido de rescate cultural.

Esta política quita el enfoque de la reivindicación de las personas, pasando a ser una reivindicación de la cultura afrocostarricense. La reivindicación cultural es parte importante, pero no es el único problema de la población negra. Por otro lado, perpetúa el ocultamiento de la presencia e influencia de la población negra en Costa Rica, consolidando el imaginario costarricense de que la población negra en Costa Rica está únicamente asociada al caribe, no solo negando la realidad del conjunto de las personas negras del país, sino además ayudando a mantener oculto el peso que tuvo la población negra en todo el país durante la época colonial.

Es por esto que es necesario convertir el 31 de agosto no solo en un día de reivindicación de la cultura afrocaribeña, sino en un día de lucha contra el racismo. Un día donde las organizaciones de personas negras, los sindicatos, los partidos políticos de izquierda y todas las organizaciones sociales en general luchemos contra el racismo en general, y por reivindicaciones concretas, como la visibilización de la situación de las personas negras en todas las encuestas permanentes que se realizan como la de hogares, empelo, pobreza, etc. Por la penalización mediante delito de los actos discriminatorios, la tipificación de los crímenes de odio y el fin del abuso policial, entre otras reivindicaciones.

Es necesaria una organización clasista de las personas negras

El asesinato de George Floyd en EEUU fue tomado en Costa Rica por varias organizaciones de personas negras. En limón hubo movilizaciones en solidaridad con la lucha en Estados Unidos, donde se denunció la violencia policial que viven en Costa Rica las personas afrodescendientes y se recordó por ejemplo el asesinato de Antown Serrano Daviey durante las protestas contra el plan fiscal en Limón, setiembre del 2018, donde los principales sospechosos son dos policías.

Muchas personas negras tenían importantes esperanzas que la llegada de una vicepresidenta mujer negra al gobierno fuera a significar un cambio, sin embargo, al igual que la llegada de Obama a la presidencia de Estados Unidos no ha significado ningún cambio de importancia.

Esto se debe centralmente a que vivimos en una sociedad capitalista, donde el problema de la división de clases sociales atraviesa y condiciona la realidad de todas las personas. Es importante entender que en el capitalismo el racismo, al igual que el machismo, la xenofobia y la lgbtfobia tienen una funcionalidad. Sirven para someter a una mayor explotación a las personas negras, mujeres, nicaragüenses y lgbts, condenándolos a desigualdad salarial, peores empleos y varias formas de discriminación.

El gobierno es el de los grandes empresarios, en el marco de la sociedad capitalistas todo gobierno es el administrador de los intereses de los capitalistas, que son quienes realmente ostentan el poder. Es por esto que, cuando una mujer, o una persona negra, o una persona lgbt asume cargos, podrá hacer algunos cambios, pero serán siempre cambios secundarios, que no van a atacar el problema de fondo, ya que no van a enfrentar los intereses de los capitalistas.

Es por esto que es necesario, unificar al conjunto de la clase trabajadora, para luchar no solo contra el capitalismo, sino contra toda forma de discriminación. Esto solo es posible si las organizaciones sociales y políticas de la clase trabajadora tomamos con importancia y jerarquía no solo el combate al racismo, sino las reivindicaciones de las personas negras. Al servicio de esta lucha ponemos a disposición el Partido de los Trabajadores.

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