¡El movimiento estudiantil, la lucha por el presupuesto universitario y contra el FMI deben despertar!

¡El movimiento estudiantil, la lucha por el presupuesto universitario y contra el FMI deben despertar!

Por: Juventud PT

La educación superior pública ha venido sufriendo ataques muy fuertes en la última década. Los gobiernos del PLN y PAC-FA y sus cómplices en la Asamblea Legislativa, se han ensañado en reducir enormemente el presupuesto a las universidades públicas (FEES), y ante esto, el movimiento estudiantil cada vez pierde más fuerza a causa de su dirección conciliadora y pro-gobierno de las corrientes o juventudes oficialistas, esta situación se profundiza al menos en las tres universidades públicas más grandes.

En esta ocasión hemos querido retomar una discusión importante sobre el rol que han tenido estas direcciones, durante alrededor de ocho años al frente de las federaciones y asociaciones estudiantiles, y las principales consecuencias que han generado en las condiciones de estudio de miles de universitarios. Así mismo, el papel que debe tener una dirección del ME combativa ante la amenaza del FMI al país.

Las principales lecciones que nuestro partido ha concluido en este periodo, es que la defensa por el presupuesto universitario, la defensa de las becas o condiciones de estudio, así como contra los ataques del gobierno y del imperialismo, pasa por un método combativo, democrático y totalmente independiente del gobierno y las rectorías. En los últimos años hemos visto como esos tres elementos han estado totalmente ausentes del escenario político de las universidades.

Creemos que lo anterior es una de las causas principales de que el FEES, haya dejado de ser una negociación progresiva, donde al ser negociado quinquenalmente, se tuviese seguridad de un crecimiento porcentual año a año (como fue la última negociación del 2010-2015, excepto el préstamo adquirido del Banco Mundial) y que aseguraba tener margen para planificar y ver crecer la inversión universitaria. Esto dejó de existir a partir del año 2016, cuando el CONARE en complicidad con las federaciones y traicionando a la comunidad estudiantil, le aceptó al gobierno esta nueva forma de negociar. Lo que además ha llevado a que anualmente, el presupuesto sufra recortes importantes con la excusa de la crisis económica en la que está envuelto el país. Ejemplo de ello fue el recorte que impulsó Rocío Aguilar desde Hacienda en el año 2019, que fue frenado de alguna manera por un leve despertar de las universidades, pero que finalmente generó un giro de 35mil millones a gastos de capital (uso exclusivo en activos e infraestructura), o el recorte de 48mil millones este año 2020 a causa de la pandemia del Covid-19, concluyendo en una grave violación de la autonomía universitaria al meterse en la distribución de los gastos del FEES, panorama que parece posible volverse a repetir en el marco de acuerdos con el FMI.

A lo largo de estos últimos ocho años, hemos presenciado como los poderes ejecutivo y legislativo, han tomado el FEES como una piñata. Este año 2020 no ha sido la excepción, a mitad del año, el riesgo de mayores recortes era una realidad, para repartir en otras categorías del gasto público. Y aunque algunos recortes se frenaron, la negociación para el próximo año 2021, presentó recortes importantes también, dejando una vez más a las universidades sin capacidad de crecimiento.

Y ante todo este panorama, seguimos viendo como las federaciones pacíficas, con el FA a la cabeza, ven pasar los ataques y agachan la cabeza, argumentando poco margen de acción ante las decisiones del CONARE. Nuestra perspectiva es que no sólo son cómplices año a año de los recortes, sino que detienen cualquier intento de despertar del ME y dejan la vía libre para más ataques. Hoy el papel de esas direcciones es ser correa de transmisión de la política neoliberal en las U’s públicas, mediante un discurso de confianza al CONARE, o desviando la lucha a discusiones en la virtualidad, es así que en definitiva han logrado que el ME esté prácticamente muerto, que las y los estudiantes de ingresos recientes no conozcan que significa luchar por la universidad pública, no saben qué son las discusiones democráticas mediante métodos asamblearios, no saben distinguir que el enemigo está en la silla de las rectorías, y tampoco entienden que es necesario organizarse en cada facultad, en cada carrera por la defensa de un programa de lucha para mejorar las condiciones de estudio en todas las sedes y recintos.

Este año, conmemoramos 10 años de la toma del edificio de rectoría en la UCR, en ese momento nuestro partido estaba al frente de la FEUCR. Al hacer memoria de aquella época, recordamos que la campaña por el FEES dio inicio desde 7 meses antes que se diera la negociación (hoy ni si quiera se discute). Las campañas de pasadas por aulas, las asambleas en las plazas de las universidades, las grandes movilizaciones unificadas del ME de todas las U’s, hasta los métodos más radicales como la toma de edificios o los bloqueos en derecho y la hispanidad, demuestran que eran otros tiempos, era otra conducción en la FEUCR, una que defendía la U de los recortes, no una que se satisface con impulsar banners bonitos en redes sociales, o una aplicación para seguir sus actividades de yoga o salud mental.

Esta actitud conciliadora y poco combativa, ha generado que un sector de las y los estudiantes desarrolle un sentimiento anti partidos políticos y sean ganados a no meterse en ninguna lucha o, no menos preocupante, al autonomismo. Este método del autonomismo tampoco nos parece correcto. Lo discutíamos el año 2019, cuando a raíz de los recortes que querían implementar al FEES de este año, una gran cantidad de estudiantes de muchas sedes y recintos de tres universidades públicas, se levantaron a luchar mediante la toma de edificios y los bloqueos de calle. Lastimosamente, los métodos espontaneistas y antidemocráticos de un sector del autonomismo, no lograron impulsar un programa de lucha contra el gobierno y las rectorías. Todo el despertar que hubo, la organización mediante el Frente Autónomo Interuniversitario (FAI), impulsado en primera instancia por nuestra organización para intentar aglutinar el conjunto de luchas dispersas y descoordinadas, los intentos de agrupamiento mediante el Movimiento Estudiantil Universitario (MEU), hoy, meses después, ya se estén en el olvido, en el caso del FAI, o muy débiles en el caso del MEU.

Desde la Juventud del PT participamos de este tipo de espacios de unidad de acción, poniendo a disposición nuestras fuerzas militantes, y nuestras propuestas de programa político. Sin embargo, creemos que las diferencias estratégicas con otros grupos, no permiten avanzar en la construcción de una unidad de acción para la dirección del movimiento estudiantil sólida y fortalecida, mediante un programa político revolucionario, lejos del reformismo y el centrismo que les caracteriza.

Ante este panorama, no queda más que seguir discutiendo pacientemente con las y los estudiantes cuales deben ser los métodos correctos para la defensa de las universidades, debemos seguir discutiendo cual debe ser el programa de lucha correcto, cuáles son nuestros enemigos. Es fundamental llegar a las nuevas representaciones estudiantiles, disputarles su conciencia, y ganarles a un proyecto de construcción de movimiento estudiantil que entienda que no hay que dejar de luchar, y que cada día perdemos más conquistas, pero con quienes además discutamos un proyecto de juventud socialista, revolucionaria y al servicio de las luchas de la clase trabajadora. Nuestra tarea como juventud del PT es esa, y no descansaremos hasta devolverle la rebeldía a las universidades.

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