Femicidio de Luany pone en evidencia la misoginia en instituciones del Estado

Femicidio de Luany pone en evidencia la misoginia en instituciones del Estado

Luany desapareció el martes 9 de junio cerca de su casa. Casi una semana después, y luego de que las autoridades le dijeran a su madre que seguro “andaba por ahí con un noviecito”, las indagaciones de la familia y la comunidad llevaron a que su hermano desenterrara su cuerpo que estaba en una bolsa plástica en el patio de un vecino.

El femicido de Luany causó gran revuelo no solo por el drama humano que tuvo que enfrentar la familia sino por la indiferencia y negligencia con que las autoridades del OIJ tomaron la investigación.

Por este hecho, Walter Espinoza, el director del OIJ, tuvo que comparecer ante la Comisión de Seguridad de la Asamblea Legislativa, en la que reveló detalles de la vida privada de Luany, con alusiones estigmatizantes que intentan desviar y recargar la atención hacia la víctima y su familia para justificar la mala actuación del OIJ.

Estos argumentos encontraron eco en los propios diputados, y los medios de prensa, aun cuando en la misma comparecencia Espinoza reconoció que se carecen de protocolos para la atención de las mujeres desaparecidas.

Ante la negligencia con la que se tomó el caso, más de 60 organizaciones (entre ellas el PT y Lucha Mujer) levantamos la voz exigiendo “que se investigue el accionar del OIJ por faltar a la debida diligencia e incumplimiento de deberes en la atención al femicidio de Luany Valeria Salazar, la destitución inmediata del Director del OIJ, y la urgente elaboración de protocolos con perspectiva de género que permitan una atención diferenciada ante los casos de desapariciones de mujeres, así como la debida capacitación al OIJ en materia de derechos humanos.”

Inacción del OIJ fue apoyada por funcionarios

En reacción a los cuestionamientos que se han hecho sobre el manejo del caso de Luany y a la exigencia de destitución del director del OIJ, funcionarios de esa institución se manifestaron en distintas partes del país en apoyo al director de esa institución. Lo que más llama la atención, es que en un intento de congraciarse con la lucha hacia la violencia de las mujeres, usaron como forma de manifestación el colocar sus rodillas en el suelo, haciendo alusión a la lucha antirracial que se ha estado llevado a cabo en los Estados Unidos contra la violencia policial luego de que varios policías asesinaran a personas negras al colocar sus rodillas en el cuello de personas, cortándoles la respiración hasta causarles la muerte.

El utilizar de manera oportunista e ignorante esa forma de manifestarse, no solo es una falta de respeto sino una provocación hacia el movimiento de mujeres y el movimiento antirracista alrededor del mundo, que a tomado las calles contra la inacción y la violencia policial.

Para demostrar su compromiso contra la violencia hacia las mujeres se requiere más que actos provocadores, se requieren acciones concretas.  Tuvo que ser la propia familia de Luany la que tuvo que tomar la investigación en sus manos ante la falta de acción del Estado, así como anteriormente lo había hecho la familia de Karolay, quien a inicios de este año desenterró sus huesos de una montaña en Heredia, precisamente un día después de que el OIJ no encontrara nada en esa misma zona.

Por eso, al igual que en otras partes del mundo, las mujeres se han venido organizando en redes de apoyo para combatir las desapariciones, darse apoyo y buscar un poco de seguridad, ante la certeza de que las instituciones y el Estado no están de nuestro lado. Esto es lo que ha dado paso a que a nivel mundial se empiece a utilizar la consigna de “no me cuida la policía, me cuidan mis redes o me cuidan mis amigas”, porque es un problema generalizado de la policía y organismos judiciales que como instituciones reproducen la misoginia y el racismo.

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