La importancia de la lucha sindical en la batalla por el socialismo

La importancia de la lucha sindical en la batalla por el socialismo

“El Partido Comunista es la herramienta fundamental para la acción revolucionaria del proletariado, la organización de combate de su vanguardia que debe erigirse en dirección de la clase obrera en todos los ámbitos de su lucha, sin excepción, y por lo tanto, también en el campo sindical”. 

León Trotsky

Como parte de la serie de discusiones programáticas y estratégicas que estamos impulsando desde el Partido de los Trabajadores en el marco de nuestro decimoquinto aniversario, queremos aprovechar la oportunidad para aportar algunos elementos a la discusión entre nuestros militantes, amigos cercanos y trabajadores en general, sobre el papel que puede tener nuestra actividad sindical en el escenario de la lucha estratégica de la clase trabajadora por destruir el capitalismo y construir una nueva sociedad socialista.

Al ser un tema muy amplio y ya bastante desarrollado desde el marxismo, con una enorme cantidad de textos que desarrollan el tema de los sindicatos en la actual etapa del desarrollo capitalista, la idea de este artículo, es resumir algunos de los elementos más importantes que vinculan las tareas de la construcción del partido y su relación con las organizaciones sindicales. En los próximos días publicaremos otros trabajos relacionados a la realidad del sindicalismo costarricense.

Para la comprensión más profunda de la estrategia revolucionaria y la necesidad de la lucha por el socialismo, es importante que el lector conozca, de ser posible como mínimo los artículos de la misma serie a la que pertenece este trabajo.

La naturaleza de las organizaciones sindicales dentro del capitalismo

Desde hace casi doscientos años los sindicatos han sido la herramienta principal de la clase trabajadora para enfrentar los problemas más inmediatos que trae consigo el capitalismo, son organizaciones de los trabajadores que sirven para luchar por las reivindicaciones económicas cotidianas, históricamente han servido para luchar por mejores salarios, estabilidad laboral, medidas de seguridad y muchos otros temas. Esas luchas sindicales se dan frente a un patrón, ante toda una categoría laboral o rama industrial, o incluso de cara al conjunto del país, como lo son las grandes luchas históricas por jornadas de trabajo o leyes laborales.

En la mayoría de los países del mundo los sindicatos agrupan a una gran cantidad de trabajadores y trabajadoras, y aunque por lo general son una minoría en relación al conjunto de la clase trabajadora, agrupan a cientos de miles e incluso millones en sus planillas de afiliación, por lo que son la principal forma de organización obrera que existe.

Pese a la importancia que tienen los sindicatos, estos tienen como su principal limitación el hecho de que son estructuras que no tienen en su naturaleza el combate contra el propio sistema capitalista, ya que las organizaciones sindicales forman parte del conjunto de instituciones que sostienen al sistema capitalista, por lo que son las propias leyes creadas y toleradas por la burguesía las que regulan los fines, las formas de organización e incluso sus métodos de lucha.

Esa naturaleza de las organizaciones sindicales provoca que cualquier conquista por más valiosa que sea, debe ser considerada como débil y momentánea, ya que en el capitalismo las conquistas económicas o democráticas de la clase trabajadora nunca son permanentes; conquistas como la jornada de 8 horas que se logró hace 100 años, hoy ya se perdió o está en grave peligro en la mayoría de los países, lo mismo pasa con las leyes de trabajo o las convenciones colectivas que sufren cambios según la situación económica o la capacidad de resistencia de la clase trabajadora en determinado momento histórico.

A pesar de esa limitación natural que tienen los sindicatos, como veremos en el siguiente apartado es posible que dependiendo de su dirección sí pueden jugar un papel importarte en la lucha de los trabajadores por liberarse de las ataduras de la opresión y explotación capitalista.

El peso de las direcciones sindicales: conciliadoras y clasistas

Si bien, todas las organizaciones sindicales son distintas, ya sea por su tamaño o estructura organizativa, hay un signo fundamental que determina la esencia de esas organizaciones, y tiene que ver con la compresión y la postura que tengan las direcciones de los sindicatos de cara al problema de la necesidad de acabar con el capitalismo.

Se puede señalar que, desde un punto de vista político, los sindicatos pueden dividirse entre los sindicatos que son clasistas y los sindicatos que son conciliadores.

Los sindicatos conciliadores aunque no lo dicen abiertamente, tienen como método privilegiado el de defender los intereses de los empresarios y/o gobiernos mediante la política permanente de conciliación, eso se pone en práctica con la permanente firma de acuerdos que generan el “mínimo” daño a los intereses de la contraparte patronal, que a su vez son vendidos entre los trabajadores como grandes acuerdos producto a la vivacidad e inteligencia de los dirigentes que logran mediante el diálogo y la paz social llegar a los mejores acuerdos posibles.

Por su parte, los sindicatos clasistas pueden identificarse como aquellos que tiene como marco general de principios morales la defensa de los intereses de los trabajadores, mediante el ejercicio de una independencia de clase férrea frente a las patronales y los gobiernos.

La independencia de clase se manifiesta al colocarse permanentemente a favor de los trabajadores, ante la pugna irreconciliable de trabajadores y patronos, donde los primeros luchan por conseguir un mejor salario a costa de que los segundos tengan que ceder una parte mayor de sus ganancias.

Desgraciadamente existen más sindicatos conciliadores que clasistas, alrededor del mundo hay grandes aparatos sindicales que no solo tienen como centro hacer pactos con las patronales para evitar que los trabajadores hagan huelgas y enfrenten a los empresarios, si no que actúan como una camisa de fuerza para el avance de la lucha.

Por otra parte, la minoría de sindicatos clasistas no son propiamente anticapitalistas, ya que si bien existen sindicatos que son ejemplo en sus métodos de lucha y en su moral obrera, por diversas razones su concepción política obedece más bien a una comprensión reformista de la lucha estratégica de la clase trabajadora, situación que se presenta básicamente porque carecen de un programa construido para enfrentar el propio capitalismo con el objetivo de destruirlo.

Si bien estas diferencias entre las direcciones reformistas y revolucionarias en la cotidianidad de la lucha sindical son muy importantes, porque una lucha por mantener el capitalismo y la otra por destruirlo y educar a los trabajadores en esta necesidad, esas diferencias se vuelven trascendentales cuando se presentan los procesos de lucha revolucionaria de las masas contra los gobiernos, como sucede habitualmente en todos los países del mundo, en esos momentos el peso de las direcciones reformistas o revolucionarias pueden ser determinantes en el curso de los acontecimientos, y en la posibilidad o no de que las masas puedan triunfar.

Los sindicatos pueden jugar un rol importante en la estrategia revolucionaria

Los procesos revolucionarios que se dan continuamente en nuestro momento histórico, son muy diversos en la composición de la vanguardia que la encabeza, muchos de los ejemplos recientes como los procesos de lucha en Nicaragua y Honduras tienen una vanguardia diversa y dispersa, donde sectores de la juventud juegan un papel central, con un alto componente de clase obrera que aparece desorganizada y entremezclada con sectores que salen a luchar desde los barrios o ciudades.

Incluso se podría afirmar que rara vez las organizaciones sindicales son protagonistas en los grandes procesos insurreccionares de los pueblos, otro ejemplo puede ser el reciente proceso revolucionario Chileno, en el cual estuvieron ausentes los grandes sindicatos mineros y de otras ramas industriales que en otros momentos han sido protagonistas.

Lo que sí es una realidad, es que la entrada en escena de la clase obrera organizada no solo es determinante para la victoria de una revolución, sino que es fundamental para que puedan llevarse a cabo las tareas de control obrero sobre los medios de producción capitalista, y así los procesos puedan escalar y lograr confrontar directamente al sistema capitalista, y no solo a un gobierno en particular.

Cuando aparece la clase obrera organizada en un proceso de lucha contra un gobierno, genera una enorme presión sobre la burguesía, ya que la clase obrera puede detener los sectores más neurálgicos de la economía, y desnudar la debilidad de los ricos cuando no tienen el control sobre sus fábricas, transportes, centros de producción de energía, construcciones y demás sectores de importancia.

De la misma forma la participación de la clase obrera es un aporte cualitativo a la hora de que las masas puedan enfrentar la represión y organizar las autodefensas, el movimiento de masas adquiere un nivel de organización superior, cuando cuenta con maquinarias, talleres y fabricas al servicio de la revolución.

Si bien para organizar la participación revolucionaria de la clase obrera las organizaciones sindicales no son indispensables, sí pueden jugar un papel preponderante, pero esa posibilidad depende directamente de la dirección de las organizaciones y los métodos de lucha y organización que tengan.

Si la dirección de un sindicato es una dirección que no tiene acuerdo con los métodos y la estrategia revolucionaria, se convierte automáticamente en un freno para la revolución al punto de ponerse de parte de los gobiernos y los patronos cuando se está frente a un proceso revolucionario, muchas veces las direcciones sindicales se pronuncian en contra de la participación de procesos de lucha insurreccional, por la simple negativa de los dirigentes de no atentar contra la ley, poner en riesgo su prestigio de “demócrata” o simplemente por miedo a un cambio que lleve a poner en riesgo sus privilegios como dirigentes de los aparatos sindicales.

Se debe señalar también que si los procesos revolucionarios se profundizan, es posible que las masas en medio de la revolución construyan organismos con una mayor amplitud y representación que los propios sindicatos, y en ese sentido, los trabajadores deben tener claridad de comprender los fenómenos políticos que surjan, apoyando y legitimando los espacios de democracia obrera como los consejos populares, soviets, asambleas y darles un rol preponderante en la organización del proceso revolucionario.

En el combate contra el capitalismo, es central que los militantes del partido revolucionario tengan una participación sistemática en los sindicatos con el objetivo de construir organizaciones sindicales con direcciones que abracen las ideas de la revolución, y cuenten con mecanismos de democracia obrera e independencia de clase que le permitan ponerse al servicio de la destrucción del sistema capitalista.

La importancia de la acción del partido revolucionario en las organizaciones sindicales. [1]

Es muy importante dejar claro que las direcciones reformistas u oportunistas del movimiento obrero, ya sea que se instauren en partidos políticos o sindicatos, no pueden considerarse como compañeros de viaje “hasta cierto punto”, mucho menos como nuestros “aliados más a la derecha”. Como se vio en el apartado anterior, esas direcciones son enemigas de la clase obrera y su necesidad de emancipación, por lo tanto, deben definirse, tratarse y combatirse como lo que son.

Por otro lado, es muy importante comprender que una organización logra su independencia política de la patronal y de la burguesía en general, no manteniendo un discurso de independencia de clase, si no poniendo en práctica un programa de combate y lucha contra la burguesía.

En ese sentido, para poder enfrentarse a la burguesía que es quien domina la sociedad, controlando las mayores riquezas, los gobiernos, las leyes, los tribunales, y las fuerzas armadas; la clase trabajadora precisa de un programa claro, una organización y de una política para la implementación de ese programa, que a la larga es lo que llamamos partido revolucionario.

Los militantes del partido revolucionario, tienen la tarea de llevar el programa del partido a todos los ámbitos de la sociedad y la lucha de clases, en ese sentido, las organizaciones sindicales deben ser un lugar privilegiado para la acción revolucionaria.

En ese sentido las tareas de los militantes revolucionarios dentro de las organizaciones sindicales pueden dividirse en dos grandes ramas:

Fortalecer las organizaciones sindicales:

Los revolucionarios deben intervenir en los sindicatos primeramente para fortalecer esos organismos de la clase trabajadora, por eso su tarea más elemental es participar en la vida del sindicato luchando porque esas organizaciones tengan las mejores tácticas para acumular más victorias frente a las patronales ya que cada victoria le va a demostrar a los trabajadores la valía de la organización y el combate con sus compañeros de trabajo.

Además, debe participar en la lucha permanente porque los sindicatos tengan más y mejores afiliados, se desarrollen en nuevos sectores de la clase, mejore en sus finanzas y activos, y demás elementos básicos para que una organización sindical crezca y se desarrolle en todo aspecto.

El partido revolucionario no puede organizar a sus militantes para que intervengan en los sindicatos con el objetivo de dividirlo, fraccionarlo llevando disputas sindicales a la destrucción de las propias organizaciones, por más diferencias que tengamos con las direcciones. No puede verse como que sea más progresivo la destrucción de una organización obrera, aunque su dirección sea conciliadora, oportunista y/o burocrática, la lucha debe ser por organizar a los trabajadores desde la base para disputar la dirección del sindicato.

La intervención cotidiana de los revolucionarios debe ser para garantizar que los sindicatos sean cada vez más democráticos, solidarios, luchar por construir vínculos con otros sindicatos combativos tanto a nivel nacional como internacional, así como por politizar cada vez más a la afiliación tratando de llevar debates políticos mucho más amplios y complejos a las filas del sindicato.

En ese sentido, la forma habitual en que los militantes del partido participan dentro de los sindicatos, es construyendo corrientes políticas que tienen no solo un signo abiertamente antiburocrático y reivindicativo de la democracia obrera y la independencia de clase, sino que debe tener un carácter abiertamente anti-capitalista, que lleve abiertamente el debate de la lucha contra el capitalismo dentro de la organización sindical y la necesidad de una revolución socialista.

Convertir los sindicatos en instrumentos de lucha revolucionaria:

Como se señalaba anteriormente el llamado “sindicalismo puro” le vende una idea que es falsa a los trabajadores al decirles que es posible tener avances y grandes cambios dentro del capitalismo, si la clase trabajadora lucha y se organiza con todas sus fuerzas.

Ante eso el rol del partido revolucionario debe ser combatir con todas sus fuerzas esa falsa idea de posibilidad de bienestar permanente dentro del capitalismo, y que la tarea de la clase trabajadora es más bien aprender a luchar contra el patrón, para luego poder organizar una lucha contra todos patrones de la misma industria, para aprender a luchar contra todos los patronos del país, llevando la lucha más allá de quitarle unas migajas, si no de quitarle el poder sobre las fábricas, plantaciones, edificios y demás riquezas, para cambiar la sociedad de manera completa.

Es por eso que se debe afirmar que la tarea política principal de los militantes del partido es aumentar la influencia política del partido revolucionario en el sindicato, lo que se logra con la ocupación de puestos sindicales por parte de miembros del partido, con el ingreso de nuevos militantes de las estructuras sindicales a las filas del partido, llevándolos a actividades del partido como luchas, actos o charlas e incluso logrando que voten por el partido en los procesos electorales.

Esa influencia política del partido, debe tener como meta llevar las ideas del programa socialista y revolucionario a los trabajadores al sindicato donde intervienen los militantes del partido, se logra de manera privilegiada llevando el periódico del partido a la mayor cantidad de afiliados sindicales posibles, por lo que el mecanismo privilegiado para medir la influencia política del partido es justamente mediante la cantidad de periódicos del partido que se venden en un sindicato determinado.

Ese trabajo del periódico del partido dentro de los sindicatos, debe servir como correa de transmisión de lo análisis políticos, económicos e históricos de la realidad política que está enfrentando el movimiento obrero en un momento determinado, ya que el partido revolucionario no solo tiene la obligación de hacer esos análisis, si no de suministrarlos a la clase obrera de forma permanente, lo que convierte al partido en un verdadero laboratorio de elaboración política y evolución permanente del programa revolucionario.

El partido debe ser el punto de encuentro de quienes luchan en los sindicatos

Tal y como hemos repasado brevemente en este pequeño artículo, la clase trabajadora necesita la organización sindical para defender cotidianamente su salario, su puesto de trabajo y su dignidad, y es por eso que los sindicatos que existen son una conquista que deben defenderse y fortalecerse de manera permanente.

Pero también queda claro que el sindicato es insuficiente, y que la posibilidad de cambiar la sociedad capitalista que tiene a millones de trabajadores en la miseria, que nos condena al desempleo a la escasez de vivienda, sanidad, y a la continua descomposición de la sociedad; depende de la capacidad que tengamos como trabajadores de construir una herramienta revolucionaria que logre organizar la batalla por acabar el capitalismo.

El partido, para los dirigentes sindicales y los trabajadores en general, debe ser el apoyo principal en la organización de las batallas momentáneas y estratégicas contra los patronos y su dominio de la sociedad, en la herramienta para dotar al movimiento obrero de un estado superior en el terreno organizativo y programático.

Desgraciadamente, esa herramienta política no está construida, en el PT tenemos 15 años de luchar por dotar a la clase trabajadora de ese programa y esa organización, y aunque hemos logrado avanzar, la tarea no podrá completarse si los trabajadores en general, incluyendo todos aquellos que batallan en la trinchera del sindicalismo, sean del sector público o privado, no se deciden a aportar su experiencia, capacidad política y militancia ingresando en las filas del partido y asumiendo como suya la tarea histórica de construir el partido socialista y revolucionario.


[1]     Para la elaboración de este apartado se utilizaron mayoritariamente los postulados del artículo escrito por León Trotsky “Comunismo y sindicalismo”, 14 de octubre, 1929.
No Comments

Post A Comment