Nuestro aporte a la lucha campesina en estos 15 años de historia

Nuestro aporte a la lucha campesina en estos 15 años de historia

Queremos exponer ante nuestros militantes y amigos algunos elementos de nuestra experiencia partidaria en estos años de lucha y organización militante. En esta ocasión queremos hacer un pequeño resumen de nuestra experiencia como partido en la colaboración con las luchas campesinas.

El problema de la tenencia de la tierra en el sistema capitalista

 No hay duda de que la injusta existencia del sistema capitalista se puede evidenciar de diversas formas, pero una de las más evidentes es el hecho de que son los capitalistas los que tienen en sus manos la inmensa mayoría de las tierras cultivables y de uso habitacional en el país. Por otro lado, la clase trabajadora en su conjunto no cuenta con las posibilidades de acceder a un terreno o una casa donde vivir y trabajar dignamente.

En la ciudad, las grandes empresas inmobiliarias son las dueñas de los edificios de apartamentos y los condominios. Paradójicamente, los obreros de la construcción y trabajadores en general, son desplazados a vivir en los barrios pobres, donde deben habitar casas en mal estado o hacinadas, pagando alquileres que le consumen la mayor parte de sus ingresos de por vida.

Por su parte, en el campo, las tierras cultivables están cada vez más concentradas en los grandes terratenientes capitalistas del agronegocio o en su defecto en bancos. En cambio, cientos de miles de obreros y obreras deben soportar vender su fuerza de trabajo en las plantaciones en medio de la superexplotación laboral, enfermedades provocadas por los agroquímicos y las duras condiciones climáticas.

En medio de esa desigualdad capitalista, surgen movimientos de lucha por tierra para vivir y trabajar, los cuales no solo cuestionan el problema de la tenencia de la tierra por lo ricos y capitalistas. Estos también lo enfrentan con acciones directas de ocupación de terrenos, enfrentamiento con las fuerzas de seguridad públicas y privadas quienes defienden a capa y espada el sagrado derecho de los ricos a su propiedad privada.

Los procesos de lucha por tierra no son nuevos, ya que la desigualdad y la concentración de terrenos en pocas manos vienen desde la forma de distribución de las tierras en grandes propietarios. Se trata de un proceso gestado desde la colonia española; a pesar de que se conquistó la independencia y se formó la república, las relaciones de poder siempre estuvieron marcadas por la tenencia y explotación de los terrenos por parte de los más ricos que a su vez formaron parte de los gobiernos.

Por eso, no es exagerado cuando se dice que Costa Rica es un país construido a base de luchas por tierra, entendiendo que, desde los grandes centros obreros del Valle Central, las barriadas en Puntarenas, Limón y la zona norte tiene un antecedente de lucha directa por sus pobladores.

En Costa Rica es urgente luchar por una reforma agraria

En el Partido de los Trabajadores reivindicamos la lucha por la reforma agraria como una necesidad para democratizar el acceso a la tierra para vivir y trabajar de todas personas; por la repartición de la riqueza que se produce en el campo entre las personas que trabajan la tierra y sobre todo por poner los predios agrarios y urbanizables al servicio de las necesidades del conjunto de la clase trabajadora. En la actualidad esto no sucede, muchas veces responden a las necesidades de los mercados internacionales o las proyecciones inmobiliarias.

Las tierras deben garantizar la soberanía de los alimentos del país frente a las grandes potencias productoras de alimentos, con el fin de abaratar los costos y garantizar el acceso a alimentos a toda la población. En la actualidad, los capitalistas producen en relación con los mercados internacionales, por eso destinan millares de hectáreas de las mejores tierras para producir frutas para el mercado internacional y no alimentos básicos para satisfacer las necesidades del país.

Para eso, los trabajadores de la zona rural deben seguir encabezando procesos de resistencia agraria como lo han hecho estos años, pero de una forma más amplia y organizada. Esto se da con el fin de disputar abiertamente el control de las tierras al pequeño grupo de terratenientes que las tienen como sus bienes personales.

Otro de los temas que tienen que ver con el uso de las tierras, es la lucha por la defensa del medio ambiente. En el caso de Costa Rica, está muy ligado a la lucha contra las grandes empresas agrícolas las cuales no solo destruyen los mantos acuíferos y la tierra con el uso indiscriminado de agroquímicos; cada año de devastan miles de hectáreas de bosque y zonas protegidas para expandir los monocultivos. En ese sentido, la batalla por la reforma agraria es la lucha frontal en defensa del medio ambiente en el país.

Hasta el momento los procesos de lucha de campesinos y trabajadores sin tierra se presentan como esfuerzos aislados, y por lo general la represión por parte del gobierno, los bancos y terratenientes es muy efectiva. Por ello, se debe organizar un gran movimiento que organice y acompañe la pelea contra los grandes latifundistas y así avanzar con la disputa por una nueva distribución.

Lucha por tierra en la zona norte: la experiencia de Medio Queso y el papel del partido

Durante los últimos años ha habido procesos de lucha por tierra en diferentes lugares del país, desde las ocupaciones por vivienda en Alajuelita o las recuperaciones indígenas en la zona sur. Ante esto, debemos decir que en los últimos años la zona norte ha sido uno de los epicentros e la lucha por tierra en el país y el Partido de los Trabajadores ha podido participar de lleno en varios de eso conflictos campesinos.

 Entre los varios procesos de lucha agraria en la zona norte destaca la experiencia de lucha triunfante de las familias de Medio Queso de Los Chiles, quienes obtuvieron la victoria pese a las enormes dificultades que enfrentaron.

En abril del año 2011 inició la toma de tierra en esa región, quienes, con un grupo de más de 300 familias, decidieron ocupar unos terrenos propiedad de unos empresarios holandeses. Desde ese momento enfrentaron tres años de intensa represión, con siete violentos desalojos donde varios compañeros y compañeras recibieron disparos, y otros debieron enfrentar procesos penales por participar de la ocupación.

En ese proceso, el partido pudo jugar un rol importante. Acompañó la lucha desde distintos frentes (político, legal y organizativo) lo cual permitió hacer una gran experiencia política y organizativa con el partido e influyó bastante en la victoria.

Se podría decir que el triunfo de Medio Queso fue gracias a la combinación de varios factores. En primer lugar, las familias de Medio Queso mantuvieron durante todos los años del conflicto un método de lucha muy radical: nunca abandonaron la tierra ocupada pese a los desalojos o a la gran cantidad de veces que fueron reprimidos y sacados por los miembros de la Fuerza Pública y la seguridad privada. Además, construyeron autodefensas lo suficientemente fuertes como para provocar una resistencia a los embates de la represión; al final, dicha autodefensa terminó por quebrar a la seguridad privada.

Otro elemento de esa lucha que se debe rescatar es la coherencia de la dirección campesina; pese a hacer varios ensayos de dirigentes, al final concretó un equipo de trabajo en el comité campesino el cual impulsó el camino de la lucha mediante métodos democráticos y trasparentes, manteniendo siempre independencia del gobierno y de los empresarios y terratenientes de la zona, que en varias ocasiones intentaron cooptar o desviar la resistencia.

Por último, se debe resaltar que la lucha adoptó al partido como su principal fuente de orientación política del proceso, con lo cual se pudo no solo comprender la necesidad de unificar la lucha mediante la solidaridad de diversos sectores del movimiento social y popular, sino que llegamos a las mismas conclusiones sobre las instituciones del estado burgués como el INDER, la policía, los diputados, los jueces, etc.; esto permitió avanzar en el proceso de lucha hasta ganarla.

Medio Queso logró, por medio de su resistencia, repercusión de carácter nacional, consiguió que el gobierno no tuviera una salida más que entregar las tierras a las familias luchadoras, viéndose obligado a expropiar la finca y entregarla a quienes estaban ocupando los terrenos. Esta acción atípica marcó un camino nuevo en las formas de salir airosos en procesos de ese tipo.

Seguimos acompañando los procesos de lucha por tierra

Actualmente las y los militantes del Partido de los Trabajadores estamos en un proceso de acompañamiento de la mayoría de los siete procesos de lucha campesina abiertos en el Cantón de Los Chiles en el último año. Estos representan a más de 800 familias que están enfrentando directamente los intereses de los grandes bancos del del país, los terratenientes de capital extranjero y las grandes empresas agroexportadoras de la zona.

Esas luchas son muy importantes, ya que, pese a la represión y los desalojos, que tiene hoy a más de 40 personas procesadas judicialmente por su participación en la lucha, la resistencia de las familias en las ocupaciones sigue creciendo.

La profunda crisis económica que vive el país empuja a que cada día más personas trabajadoras se encuentren sin la posibilidad de llevar la comida a sus hogares o ante la imposibilidad de pagar alquileres, lo cual les empuja a buscar mediante la lucha por la ocupación de tierras resolver sus necesidades más básicas.

Ahora estamos luchando por organizar un gran frente de lucha que pueda unificarlas y promueva otras en el futuro, con el fin de construir un polo campesino que avance con las tareas de la reforma agraria en la zona norte y a su vez sea un ejemplo para miles de personas pobres y sin tierra en todo el país.

Por una revolución socialista que nos dé tierra, vivienda, trabajo y comida

La clase trabajadora tiene la tarea de poner todos los recursos como sociedad responder a las necesidades de la mayoría de la población; en ese sentido, la tierra cumple un papel central en la búsqueda por satisfacer las grandes necesidades.

Todas las personas trabajadoras deben apoyar los procesos de lucha agraria y por vivienda, ya que son luchas que cuestionan directamente el corazón de la sociedad capitalista (la propiedad privada) y por lo tanto los triunfos de esos procesos dejan enormes enseñanzas para ser replicadas una y otra vez.

Solo una revolución socialista va a poder terminar con los problemas relacionados con la propiedad de la tierra. Con el despojo a los capitalistas del poder político y económico de la sociedad, trabajadores y campesinos instalados en el mando de un nuevo estado, un estado obrero construido por ellos, pueden colocar las tierras para satisfacer la demanda de alimentos, vivienda y trabajo del conjunto de la sociedad: ese debe ser el centro de nuestra lucha y nuestro objetivo supremo.

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