Ponernos al servicio de construir sindicatos en empresas es parte de nuestra historia

Ponernos al servicio de construir sindicatos en empresas es parte de nuestra historia

Como parte de las elaboraciones que nos hemos propuesto realizar por el decimoquinto aniversario de la construcción de nuestro Partido de los Trabajadores, queremos recapitular la forma en que desde nuestra organización nos hemos puesto al servicio de colaborar con la tarea de la clase trabajadora de construir y fortalecer organizaciones sindicales.

Al cumplirse 100 años del gran proceso de huelgas de 1920 que logró la instauración de la jornada de 8 horas en Costa Rica y el reconocimiento de los sindicatos y el derecho a huelga, consideramos de suma importancia recapitular las condiciones históricas que tienen hoy a la clase trabajadora sumergida en una oscura dictadura patronal que le impide construir y consolidar organizaciones obreras en las empresas privadas.

Desde el PT tenemos varios años colocando nuestra organización y nuestros militantes al servicio de colaborar con trabajadoras y trabajadores de diversas empresas privadas que buscan organizar sindicatos para defender sus condiciones de trabajo, pero esos esfuerzos han contado con enormes obstáculos.

Si bien en nuestro partido solo ha acumulado una experiencia inicial en la lucha por sindicatos en las empresas privadas, se asumió esa tarea armados con dos elementos de programa que nos permiten comprender el contexto de la misma.

Por un lado, nuestra intervención se basa en una comprensión de la realidad cotidiana en las empresas privadas del país, donde se da una verdadera dictadura patronal, que coloca a las instituciones del Estado y las patronales en una unidad política e incluso militar en contra de la organización de sindicatos y huelgas en las empresas privadas. Esa dictadura tiene su origen principalmente en la enorme derrota que sufrió la clase obrera del país hace poco más de 70 años durante la guerra contrarrevolucionaria de 1948.

Además, tenemos plena claridad de que la lucha por el ejercicio de la libertad sindical es la lucha por quitarle una camisa de fuerza que tiene maniatados a la inmensa mayoría de las y los trabajadores del país, que le impide no solo participar organizadamente por cuestiones tan básicas como el aumento salarial, sino participar de forma organizada en el combate directo contra el propio sistema capitalista.

Un breve resumen de la historia del movimiento sindical en Costa Rica

Si bien las luchas del movimiento obrero de Costa Rica comenzaron a desarrollarse de manera muy elemental a finales del siglo XIX, fue hasta comienzos del siglo XX que la organización empieza a crecer. La fundación de la Central General de Trabajadores en 1913 coincide con la primera marcha de organizaciones del 1 de mayo, Día Internacional de la Clase Trabajadora.

De ahí en adelante, y principalmente a nivel de las ciudades, se empiezan a extender las luchas y la organización sindical inspiradas en la Revolución Rusa de 1917, la cual marcó una etapa revolucionaria mundial. Este ascenso, combinado con la crisis económica de 1929, generó en toda la región centroamericana una situación revolucionaria nunca antes vista, que tuvo, entre otros, tres hechos importantes: el levantamiento campesino de 1932 en El Salvador, la lucha de Augusto César Sandino contra la ocupación estadounidense en Nicaragua y la huelga bananera de 1934 en el caribe costarricense.

Para nosotros, como parte de este relato vivencial, esta huelga y contexto centroamericano son muy importantes porque muestra que el movimiento sindical costarricense desde sus inicios tuvo un fuerte carácter antiimperialista, ya que esa huelga se dio contra el enclave bananero de la transnacional yankee United Fruit Company. Además, expresa como, desde sus comienzos, se dio la más amplia unidad de los trabajadores centroamericanos y caribeños para luchar por sus condiciones de vida: en esta huelga participaron codo a codo costarricenses, panameños, nicaragüenses, hondureños, jamaiquinos. La clase obrera es una sola, sufre la explotación por parte de la burguesía en todo el mundo y eso lo entendieron muy bien los trabajadores de ese movimiento.

Finalmente, destacamos como hecho muy relevante la fundación del Partido Comunista Costarricense en 1931, al calor de este ascenso revolucionario. La huelga del 34 tuvo al frente al PC, en ese momento muy joven y aún no integrado al aparato estalinista mundial. Esto nos marca el camino de que tanto la organización sindical como la organización política revolucionaria van de la mano en la lucha no solo de las reivindicaciones salariales o laborales, sino en el combate contra el capitalismo.

Este ascenso revolucionario marcó toda una época de lecciones a la clase trabajadora en su enfrentamiento con la explotación capitalista. Además, fue la base para conquistas posteriores, como el Código de Trabajo y las Garantías sociales. Atentos a esto, la clase burguesa y sus diferentes partidos redoblaron esfuerzos para evitar que la organización sindical y política independiente de la clase siguiera creciendo, lo cual pudo incluso llevar a la toma del poder.

Pero no solo la burguesía combatió a toda costa este proceso. El mismo Partido Comunista, en lugar de contribuir y seguir profundizando las huelgas y luchas de la clase trabajadora, comienza un proceso de adaptación al régimen y adoptan la orientación del comunismo a la tica, como una forma de justificar su política de colaboración de clases: ellos decían que el país, por su características particulares, no podían imitar los procesos revolucionarios y que había que hacer alianzas con sectores burgueses, tal como lo hicieron en su época con el calderonismo y la jerarquía de la iglesia católica.

Así, lo que hubo detrás de la llamada “guerra civil” de 1948 fue un conflicto entre sectores de la burguesía para evitar a toda costa que siguiera subiendo la marea revolucionaria, de ahí que luego de ese proceso, con Figueres a la cabeza, se funda una nueva institucionalidad que tuvo como base la ilegalización del Partido comunista y la organización sindical.  Según el historiador Oscar Aguilar, entre mayo de 1948 y diciembre de 1949 fueron disueltos alrededor de 163 sindicatos. Pese a la abolición del Ejército, la policía entraba en asambleas sindicales a detener a los dirigentes muchos de ellos vinculados con el PC.

En este proceso, como se dijo, tuvo mucha responsabilidad la cúpula del PC, quienes por confiar en sectores burgueses y no en la organización independiente de la clase trabajadora, facilitó el camino a la ilegalización, la represión y el asesinato de cientos de luchadores durante y después del conflicto de 1948, donde se destaca el asesinato de seis militantes comunistas en el Codo del Diablo.

Así, pasamos a la todo un proceso de dictadura sindical y política contra la clase trabajadora durante los años 60 e inicios de los 70 principalmente. A la par, se desarrolló un tipo de sindicalismo comandado por el Partido Liberación Nacional, cuya expresión principal fue la Central Rerum Novarum. Era un sindicalismo sin lucha, con conciliación permanente con la patronal y basado en enormes concesiones por parte del gobierno para evitar que la clase trabajadora se “contagiara” del impacto de la revolución cubana y el mayo francés.

Posteriormente se abre una coyuntura de luchas más intensas, marcadas por la resistencia contra ALCOA, el surgimiento de organizaciones de izquierda de corte maoístas o trotskistas como expresión del desgaste de la URSS; además, se da la huelga bananera de 1984 en la zona sur. Este episodio se enmarca en el proceso de guerras civiles en Centroamérica y la revolución nicaragüense. Así como dijimos anteriormente que la clase trabajadora alcanza un nivel importante de organización con la huelga de 1934, la lucha de la zona sur, 50 años después, también nos da enormes lecciones a partir de su derrota. En esta lucha se da la ruptura de Vanguardia Popular (PC) en el inicio de la derrota del estalinismo como aparato contrarrevolucionario a nivel mundial.

Luego de esta huelga y posteriormente durante toda la década de los 90 esa organización que fue el principal referente político de la izquierda costarricense sufre una derrota tan fuerte que hasta la fecha no ha podido recuperarse. Esta crisis sin retorno del estalinismo, aunado a la entrada de las agresivas reformas neoliberales, dio paso a la consolidación de la dictadura patronal en el sector privado, la cual se caracterizó por el arraigo del solidarismo como organización antisindical que promovía la unidad obrero patronal para resolver los conflictos.

¿Qué lecciones podemos sacar de este breve relato histórico? En primer lugar, que la clase trabajadora, desde sus inicios, tiene toda una tradición de lucha y resistencia contra el imperialismo; una trayectoria de unidad sin importar la nacionalidad, género y raza, que nosotros reivindicamos por completo y que las nuevas generaciones de luchadores deben estudiar y tomarlas como suyas.

En segundo lugar, solo es posible el desarrollo de la actividad sindical independiente y combativa si está al frente un partido político obrero y revolucionario. Por eso reivindicamos esa orientación del Partido Comunista de ir hacia la clase y organizarla no solo para luchar por sus reivindicaciones, sino también para crear la organización partidaria para enfrentar al capitalismo y por el socialismo.

Sin embargo, no tenemos acuerdo con su orientación de alianzas con sectores burgueses que ellos llaman progresivos. En lugar de ayudar a instalar en la consciencia de la clase trabajadora la necesidad de confiar en sus propias fuerzas, su unidad con sectores burgueses alimenta esa ilusión de que los problemas se pueden resolver en el marco de las instituciones como la asamblea legislativa o los tribunales. Además, creemos en la democracia obrera, en sindicatos donde la base participe cotidianamente en la toma de decisiones; defendemos el método asambleario, todas estas cuestiones que el estalinismo de Vanguardia Popular combatió con violencia física.

En ese sentido, derrota de esa organización durante los 90, si bien fue percibida como un golpe para miles de luchadores que se reivindicaban comunistas, abre un espacio importante a la reorganización sindical y política que favorece a la construcción de un sindicalismo independiente y donde predomine la democracia de base.

¿Porqué decimos que hay una dictadura patronal que pone grilletes a las y los trabajadores en las empresas privadas?

En Costa Rica existe un acuerdo histórico en el que las instituciones del Estado y los patronos combaten abiertamente la organización sindical en las empresas, ya que hay una claridad absoluta en los tres poderes el Estado en el objetivo de combatir cualquier avance en la construcción de fuerzas sindicales en los centros obreros de la producción. Esa unidad de diputados, jueces, presidentes, ministros y con los patronos contra los derechos sindicales y la organización de los trabajadores se ha venido manteniendo inquebrantable desde la guerra civil de 1948.

El Poder Legislativo se encarga cada cierto tiempo de hacer modificaciones a las leyes de trabajo para limitar cada vez más el ejercicio de la libertad sindical; recientemente se podría ver con la serie de limitaciones que impuso la reforma procesal laboral para el ejercicio del derecho a huelga, el cual fue muy limitado con la aprobación de la Ley Antihuelgas el año anterior. Eso así desde el inicio de la legislación laboral del país, que tiene como centro la garantía de permitir a los empresarios disponer de la libertad de despido y sanción a los trabajadores de forma unilateral.

Por su parte el Poder Judicial se ha puesto históricamente al servicio de las patronales conduciendo procesos laborales eternos que hacen que cuando llega el resultado no tenga validez para los trabajadores, directamente dando la razón a las patronales y en los últimos años colocando a la sala constitucional al servicio de destruir las convenciones colectivas y de avalar las limitaciones a la libertad sindical y demás derechos.

En nuestra experiencia con las luchas obreras en estos años, hemos visto jueces aprobar medidas cautelares solicitadas por empresarios para ser cumplidas de inmediato, pero esperar meses para responder a la solicitud de un obrero.

En casos como los trabajadores de la cooperativa Dos Pinos, los jueces torcieron la ley a como diera lugar para no reconocer el fuero de protección de los dirigentes sindicales, siempre salvaguardando los intereses de la patronal. 

Por último, el Poder Ejecutivo se encarga de constituir un Ministerio de Trabajo ineficiente y propatronal que permite las violaciones a los derechos laborales y sindicales todos los días. Mientras tanto, encomienda al Ministerio de Seguridad reprimir las huelgas, encarcelando o deportando a los obreros que organizan la paralización de la producción de una empresa.

Durante estos años, las huelgas de los obreros de Exportaciones Norteñas, Nenita Farm y Empaques Bellavista, fueron duramente reprimidas por parte de la policía, con trabajadores detenidos y deportados a Nicaragua por el simple hecho de dejar de laborar para exigir el reconocimiento de sus derechos, pero la patronal manda a la fuerza pública como si fuese una guardia privada y la impulsa contra los obreros.

De igual forma el Ministerio de Trabajo, que duró años para investigar a la empresa Sajiplast a pesar de que un obrero murió por las malas medidas de seguridad; o las formas de intentar que los trabajadores negocien acuerdos que no son buenos para ellos, pero que sí benefician a la empresa.

Esa realidad provoca que, en Costa Rica, cada vez que un grupo de trabajadores buscan constituir un sindicato en una empresa privada, de inmediato el aparato de la dictadura se pone en marcha para tratar de destruirlo, y como se ha visto en los últimos años esfuerzos en plantaciones agrícolas, fábricas, empresas de transporte, seguridad, construcción, han sido liquidados por las patronales. En el caso de las iniciativas que han logrado mantenerse lo hacen en una constante lucha por mantener a los dirigentes en sus puestos de trabajo o por ser reconocidos.

Podemos hablar de “dictadura” en las empresas privada por la fuerte represión que sufren las personas trabajadoras cuando intentan organizar sindicatos, viven todo tipo de agresiones por parte de la patronal, las cuales van desde intentos de soborno hasta atentados contra sus vidas o amenazas.

Es posible sumar en este apartado la llamada “cultura antisindical” producto de una sistemática disputa ideológica desde la burguesía. Esta ha enseñado por décadas a los trabajadores que los sindicatos son organizaciones promotoras de violencia, tienen funcionamiento de mafias y sobre todo son enemigos del buen desarrollo de las empresas; además, echan la culpa a los sindicatos por la quiebra de las compañías y según ellos por dejar a la gente sin trabajo.

Como parte de esa “cultura antisindical” debe incluirse la puesta en práctica de la institucionalización de las figuras organizativas “alternativas” al sindicalismo, como lo son la Asociación Solidarista y el Comité Permanente. Estas son ampliamente promovidas por el Ministerio de Trabajo y las patronales para que las personas trabajadoras sientan que están organizadas y tienen representantes; sin embargo, tales figuras no responden ni a la naturaleza y a los objetivos prácticos de la organización sindical.

La experiencia de nuestro partido en la lucha contra la dictadura patronal

Si bien desde los primeros años de existencia de nuestro partido se construyó una organización que daba solidaridad a las luchas obreras y del pueblo en general, no fue hasta hace algunos años, que logramos acumular una cantidad de cuadros con la suficiente capacidad de involucrarse de lleno en las tareas de organización más sistemáticas de las luchas obreras en las empresas privadas.

De las primeras luchas que nuestro PT logró acompañar directamente fue cuando nuestros camaradas de Los Chiles ligados a la lucha de Medio Queso acompañaron la huelga de obreros de la empresa Palcasa en el Castillo de San Juan Sur en Nicaragua a finales del mes de septiembre de 2013. Ese mismo año acompañaron la huelga de obreros recolectores de naranja en Ticofrut.

Posteriormente, a finales del año 2014, el partido acompañó la huelga de los obreros de la construcción del City Mall en Alajuela, suceso que tuvo una gran cobertura mediática, y logró una importante victoria. Los obreros de esa construcción fueron acompañados en otros procesos de huelga por el partido incluso en el año 2015, mismo año que hubo presencia en la huelga de los trabajadores de Hacienda la Luisa en Sarchí, quienes fundaron un sindicato con el fin de luchar contra las maniobras de la patronal que se negaba a reconocer los derechos que tenían después de décadas de laborar para la empresa.

Ya para el año 2016 y después de un exitoso proceso electoral municipal en Los Chiles, los militantes del partido se sumaron a dos huelgas en la empresa piñera Exportaciones Norteñas: una el 03 de marzo de ese año y otra del 04 al 07 de abril. Esta alcanzó el reconocimiento de varios derechos laborales como el salario mínimo, los aguinaldos y vacaciones, con la participación de más de 300 trabajadores y trabajadoras que pararon la producción por 4 días enteros.

De ese proceso de lucha surgió de la iniciativa de nuestro partido, la construcción de un sindicato que lograra organizar las luchas no solo de esa empresa piñera, si no de la seguidilla de luchas de la construcción, el comercio y la seguridad privada que el partido venía acompañando desde hacía varios años.

Con eso, el 1 de mayo de 2016 en un gran acto unitario con gran participación de trabajadores, se logró fundar el Sindicato de Trabajadores del Sector Privado, que ha servido durante 4 años como un laboratorio de lucha y organización de centenares de obreros y obreras de las plantaciones de piña, la construcción, la seguridad privada, la industria fabril y la limpieza.

SITRASEP además ha jugado un papel muy importante al clocar el problema de la dictadura patronal en la empresa privada y la persecución sindical en la palestra pública nacional, teniendo participación en decenas de denuncias sobre violación a derechos laborales y libertad sindical, así como la participación en diversos foros de debate sobre el tema y en investigaciones académicas de diversos tipos sobre la libertad sindical.

Con la participación de varios de nuestros militantes dentro de SITRASEP y desde los permanentes espacios de solidaridad hemos tratado que, por un lado, las luchas en las que se interviene traten de llevar una compresión lo más acabada posible de la situación política del país, el rol de los enemigos de clase. Pero principalmente se trata de llevar nuestra compresión de la existencia de una dictadura patronal, que arrecia en cada pelea contra la organización obrera y pone en retos de enorme dificultad cada proceso en la empresa privada.

Además, nuestra militancia se ha jugado con todas sus fuerzas a construir la solidaridad en cada huelga y denuncia obrera en la que participamos, muchas veces recorriendo universidades, barrios, espacios y en otras recurriendo a sus propias familias para colaborar con sostener huelgas de trabajadores. A esto se le suma el sinnúmero de oportunidades en que nuestros militantes han estado poniendo el cuerpo hombro a hombro con los obreros en huelga.

En estos años, pese a ser pocos, el partido ha mostrado como fundamental para que cada vez más cuadros obreros puedan tomar la tarea de organizar sindicatos y luchas en las empresas, al ser también un espacio de educación política, fomentando la educación de los obreros en la democracia obrera para definir los métodos de lucha y la forma de enfrentar los procesos. Además, se contribuye en la educación de la verdadera moral obrera, que combate los intentos de soborno y conciliación burocrática de las patronales en cada huelga y proceso de organización.

Incluso, el partido ha sido el sostén moral principal cuando debido a la lucha contra las patronales, nuestros militantes han estado en grave peligro de perder sus trabajos, ser procesados penalmente o incluso perder sus vidas. Tal situación se dio en el año 2017 cuando dos de nuestros camaradas fueron amenazados de muerte por el grupo anti-sindical de Exportaciones Norteñas, demostrando así que el partido es también el espacio de fortaleza moral de los obreros que aprenden a no enfrentar solos bajo ninguna circunstancia los embates de la dictadura.

Ese espacio de fortaleza moral también debió responder en múltiples oportunidades en que los empresarios han querido comprar a nuestros dirigentes, con el ofrecimiento de formar parte de la patronal o entregando directamente propuestas económicas para tratar de sacarse la organización sindical de su compañía. 

En estos meses, obreras y obreros militantes del PT se juegan el todo por el todo construyendo espacios clandestinos de resistencia sindical en la zona norte, dirigiendo procesos de huelgas obreras en la construcción como la que se desarrolló en Moravia el año anterior, o encabezan procesos de organización como las trabajadoras de limpieza en la UCR.

Nuestra tarea: levantar organizaciones sindicales como paso importante en la lucha por la liberación de la clase obrera de la opresión y explotación capitalista

De los dos millones y medio de trabajadores que tiene Costa Rica, solo un pequeño porcentaje está vinculado a organizaciones sindicales o tienen la posibilidad de hacerlo.

El Ministerio de Trabajo tiene una serie de datos públicos los cuales podrían ser poco confiables, donde se refleja una realidad que es aún mucho peor: según su página oficial, en el país unos 308 mil trabajadores y trabajadoras están vinculados a sindicatos y de esos un 6,7% son de empresas privadas. Con eso el dato de trabajadores del sector privado sindicalizados da un número arriba de los 20 mil, lo cual, pese a ser un número muy pequeño en relación a la planilla del sector privado, sigue siendo muy lejano a la realidad, ya que esa cantidad de sindicalizados en las empresas privadas debe ser mucho menor.

Con esos números, se puede afirmar que la inmensa mayoría de trabajadores y trabajadoras del sector privado están bajo la sombra de la dictadura patronal, y no pueden ejercer sus derechos sindicales, pero tampoco tienen posibilidad de reclamar inconformidades con el irrespeto de derechos básicos como el seguro o las horas extras.

Aunque sabemos que la lucha contra la dictadura patronal no es una tarea que le corresponde únicamente a nuestro partido, sí somos conscientes que son muy pocas las personas y organizaciones que están asumiendo esta lucha en el país, al punto de que somos la única organización política que tiene en su programa y actividad diaria esa importante tarea.

En los últimos años, con mucha alegría hemos visto procesos como el de los trabajadores de la Dos Pinos, la piñera Dole que encabezan luchas, y con gran dificultad y valentía han logrado resistir en las empresas; eso debe llenar de esperanza a toda la clase trabajadora, y nos obliga a dar nuestro mejor esfuerzo por apoyarlos.

Como Partido de los Trabajadores hemos luchado desde el inicio de nuestra fundación por seguir el ejemplo del Partido Comunista en sus inicios. Nos hemos propuesto colocar la organización como herramienta fundamental en la lucha por construir organización política y sindical de la clase obrera, aspecto que creemos central para sacar las mayores y mejores conclusiones de nuestra historia, para no cometer los mismos errores del pasado y saber a qué atenernos en el futuro.

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