Este 1 de mayo, la militancia del Partido de la Clase Trabajadora se suma, como cada año, a la jornada de lucha del Día Internacional de la clase obrera. En esta ocasión, estaremos cumpliendo nuestra vigésima participación desde la fundación de nuestra corriente política en el país.
Esta jornada de lucha nos encuentra en un contexto de cambio de gobierno, que colocará al proyecto rodriguista con mayoría en la Asamblea Legislativa y con un segundo gobierno en manos de Laura Fernández.
Se trata de un proyecto que, en los últimos meses, ha profundizado sus vínculos con el populismo de derecha representado por Donald Trump, así como con el régimen dictatorial salvadoreño y el Estado genocidio de Israel, así como la apertura de coordinaciones y reuniones por temas de “seguridad” con la dictadura de Daniel Ortega en Nicaragua. Esa política internacional ha quitado la máscara a la relación de semicolonia que tiene Costa Rica con Estados Unidos, poniendo al país a contribuir con la política migratoria y de intervención militar en la región con el “Escudo de las Américas”, y apoyando las agresiones a Cuba, Venezuela e Irán.
Por otro lado, afianza un proyecto que busca reacomodar las fuerzas políticas entre la clase dominante, ya que el rodriguismo busca continuar con el proyecto neoliberal del PLN, PUSC y PAC, pero asentando su poder en un sector empresarial vinculado a los sectores importadores, grandes cooperativas, del transporte y logística, y manejo de remesas y plataformas de pago electrónico, entre otros; sectores que han financiado sus dos campañas y se han visto altamente beneficiados con las políticas del gobierno.
La mayoría parlamentaria rodriguista impulsará una serie de ataques contra la clase trabajadora, presentados bajo el disfraz del “progreso”. Entre ellos se encuentra la promoción de jornadas laborales de 12 horas; reformas regresivas en los sistemas de pensiones; la flexibilización de los controles y trámites ambientales; la apertura del negocio de la electricidad a empresas privadas; la garantía de continuidad para que las empresas autobuseras sigan lucrando con unidades viejas y un servicio deficiente; así como el recorte del gasto social en educación, salud y vivienda.
Mientras tanto, prepara un mayor endeudamiento para sostener las finanzas del Estado, al mejor estilo de Bukele y Milei, que buscan sostener sus proyectos populistas de derecha por medio de garantizar el máximo de ganancias al empresariado, recortes a los servicios públicos y un aumento acelerado de la deuda pública.
A esto se suma el fortalecimiento del aparato represivo del Estado, mediante la creación de nuevos delitos, el aumento de penas y la ampliación de facultades para la policía, habilitando persecuciones e intervenciones que, lejos de garantizar seguridad, abren la puerta a mayores abusos contra los sectores más empobrecidos y a su utilización con fines políticos. Lo mismo con la aprobación de la extradición de nacionales, que además de entregar al gobierno de Estados Unidos y otros países el poder para jugar personas incluso por delitos cometidos en Costa Rica, abre un enorme portillo para perseguir y expulsar del país personas luchadores con el pretexto de apoyo al terrorismo.
Ese proyecto político es tolerado y apoyado en muchos aspectos por la llamada “oposición”, que principalmente con el PLN y el Frente Amplio se limitará a una “oposición responsable” que únicamente defenderá “la democracia”, asentada en una institucionalidad que es enemiga de la clase trabajadora.
Somos conscientes de que el proyecto rodriguista logró un importante apoyo electoral. Un sector significativo de la clase trabajadora deposita sus esperanzas en que la fuerza del nuevo gobierno podrá cambiar la situación de miseria, precariedad y violencia que afecta a millones de personas en los barrios del país. Sin embargo, consideramos que aún falta un proceso de experiencia política que permita demostrar que este proyecto, al igual que los anteriores, responde fundamentalmente a los intereses del gran empresariado nacional y del aparato imperialista encabezado por Estados Unidos y sus corporaciones transnacionales.
En ese contexto, desde el Partido de la Clase Trabajadora manifestamos este 1 de mayo lo siguiente:
- La clase obrera en todo el país enfrenta un aumento desmedido en los ritmos de trabajo, lo que está provocando un incremento alarmante de muertes, accidentes y enfermedades laborales. A esto se suma la intensificación de procesos de tercerización, flexibilización contractual, así como el robo de derechos básicos como el pago de horas extra, vacaciones, seguros y liquidaciones, abusos y discriminación contra migrantes; además del aumento de la discriminación de las maternidades, la violencia sexual y la violencia machista en los centros de trabajo.
- La clase obrera sufre, en los hechos, una verdadera dictadura que le impide organizarse sindical y políticamente, lo cual ha funcionado como una camisa de fuerza que durante décadas ha garantizado la estabilidad política del empresariado nacional. Una dictadura que, puertas adentro de la empresa, no permite derechos básicos como la libertad sindical o la libertad de expresión, mientras persigue y despide a quienes buscan levantar la voz por sus derechos.
- Es evidente que el sector empresarial que sostiene y financia el proyecto de Rodrigo Chaves —ahora con la presidencia de Laura Fernández y su mayoría parlamentaria— impulsa un ritmo acelerado de subordinación del país a la estrategia de dominación económica y militar del imperialismo norteamericano, al tiempo que promueve condiciones para una mayor explotación del trabajo humano y la entrega de los recursos naturales.
- El movimiento popular debe tener plena conciencia de que, mientras la clase obrera —como sujeto que produce la riqueza del país y controla el corazón de la producción nacional en fábricas, construcciones y grandes plantaciones— continúe prácticamente ausente de las jornadas del 1 de mayo y del debate político nacional, se seguirán acumulando derrotas y retrocesos.
- El futuro de la lucha por demandas centrales de la clase trabajadora —como la independencia del país, la defensa de los recursos naturales, el empleo digno, el cese de la violencia contra las mujeres y la juventud, así como el acceso a educación, salud y vivienda— no se resolverá en la Asamblea Legislativa ni mediante la confianza en instituciones como la Sala Constitucional o la Contraloría. Estas conquistas deberán abrirse paso mediante la resistencia y la lucha organizada de la clase trabajadora en general, pero especialmente con la irrupción de la clase obrera de la industria, la construcción y las grandes plantaciones en el escenario nacional.
- Debemos tomar como referencia los ejemplos de lucha y resistencia del pueblo palestino, así como de la clase trabajadora en países como Irán y Ucrania, frente a las guerras y las ocupaciones de sus territorios. De igual forma, es necesario destacar los esfuerzos de la lucha obrera en Argentina y Estados Unidos contra gobiernos que buscan, a toda costa, trasladar el peso de la crisis sobre la clase trabajadora mediante ataques y recortes.
- Hacemos un llamado a toda la clase trabajadora y a la juventud al fortalecimiento del Partido de la Clase Trabajadora y su proyecto estratégico: construir la organización política necesaria para disputar y arrebatar el poder del Estado a la clase empresarial. Es fundamental construir un gobierno de la clase obrera que organice los recursos de la sociedad al servicio de los intereses de las mayorías del país.
Solo en una sociedad socialista, donde la clase trabajadora controle los grandes medios de producción —como las fábricas, las grandes constructoras y el agronegocio—, podremos avanzar hacia una mejora absoluta en las condiciones de vida de toda la población y conquistar una verdadera independencia nacional.
Nuestra lucha es por una sociedad gobernada por las y los trabajadores, ejerciendo el poder atrevés de asambleas obreras y populares con control sobre sus representantes. Debemos buscar una verdadera democracia directa, sin patrones ni explotadores.
Invitación:
Súmese a la columna del PT este 1° de mayo a las 8:00 a. m., frente al Parque Central de San José.
Además, nos vemos en nuestro acto político este 1° de mayo a la 1:00 p. m., en el Muro Art Pub, 50 metros al norte del Parque Morazán, en San José.
