Desde el Partido de la Clase Trabajadora queremos realizar este aporte para que las personas trabajadoras podamos intentar orientar nuestra posición política en medio de la guerra que escala en Medio Oriente, después de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero.
Sabemos que es una situación realmente compleja. La enorme cantidad de información de todo tipo que nos llega desde las redes sociales, los medios de comunicación y los gobiernos, lejos de darnos claridad, provoca una gran confusión.
A continuación colocamos, de manera breve, algunos elementos que utilizamos en nuestro partido para lograr una posición política ante ese conflicto.
- La posición oficial del país no debe automáticamente ser la posición que tengamos las personas que lo habitamos
Ante la reciente escalada de guerra, el gobierno de Rodrigo Chaves ha mantenido una posición plegada a las acciones de Estados Unidos e Israel. Por ejemplo, el pasado 28 de febrero el gobierno de Costa Rica publicó un comunicado titulado “Costa Rica urge desescalada y diálogo en Medio Oriente”. En dicho comunicado se indica que “Costa Rica condena enérgicamente los ataques de Irán contra Arabia Saudita, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Jordania”.
De la misma forma, el 3 de marzo el gobierno publicó un comunicado condenando el ataque con drones a la Embajada de Estados Unidos en Arabia Saudita, indicando que “este acto contra una embajada constituye una grave violación a la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 y al derecho internacional. Costa Rica reitera el absoluto rechazo al terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, así como al uso de la violencia contra instalaciones diplomáticas y civiles.”
Con esa posición oficial, el gobierno de Rodrigo Chaves continúa con su línea política de sostener y respaldar las acciones del gobierno de Donald Trump e Israel, por más sanguinarias y violatorias de la soberanía de los países y de los marcos más elementales de respeto entre naciones, al igual que lo ha hecho con las acciones genocidas contra el pueblo palestino o la propia invasión y secuestro del dictador Maduro en Venezuela.
Lo que busca el presidente Chaves es buscar que el imperialismo le vuelva a dar a Costa Rica su condición de semicolonia privilegiada, y así los sectores empresariales del país reciban algún tipo de migajas económicas extra, en esa misma dinámica se meten otros gobernantes como Milei y Bukele.
Pero, además, el gobierno oculta que quienes atacaron primero fueron los gobiernos de Estados Unidos e Israel, y que la escalada bélica es producto de la reacción de defensa de Irán frente a los miles de puntos que han sido atacados en su territorio, incluso provocando la muerte de su líder político y de otros altos mandos del gobierno, así como centenares de civiles, entre ellas más de 180 niñas de la primaria Shajareh Tayyebeh al sur de ese país.
Sobre este tema, es central comprender que el gobierno de Rodrigo Chaves está comprometido con Trump y, por lo tanto, mantiene una vergonzosa posición internacional, que claramente puede y debe ser rechazada por toda la población y, en especial, por la clase trabajadora del país. - Es posible estar en contra del gobierno de Irán y en contra de las agresiones militares
Otro de los elementos tiene que ver con una confusión que siempre existe en este tipo de situaciones, que coloca una falsa disyuntiva en la que solo se puede estar con uno u otro gobierno.
Por eso, pareciera que si una persona dice estar en contra de los ataques, automáticamente significa que está con el gobierno y con el régimen autocrático y autoritario de los ayatolás.
Esa es una dicotomía falsa. En el PT y en nuestra corriente internacional (CORI-CI), tenemos claro que la clase trabajadora debe estar del lado de los pueblos y de la clase trabajadora del país atacado, pero no de sus gobiernos. Para un análisis más profundo, ver: https://corici.org/
Esto es así porque tenemos claro que el gobierno de los ayatolás en Irán es una dictadura sanguinaria, que impide las manifestaciones políticas y sindicales contra el gobierno y mantiene una posición lapidaria con los derechos de las mujeres de la clase trabajadora y de los sectores de diversidad sexual.
En la ola de huelgas y protestas entre diciembre 2025 y enero de 2026, apoyamos completamente el proceso de lucha de la clase trabajadora, las mujeres y la juventud en Irán, y condenamos las más de 3000 personas asesinadas y las miles de detenidas por la represión de ese gobierno.
La realidad de ese gobierno no significa que se deba apoyar el terror y la destrucción que vive ese pueblo con los ataques masivos de dos de los ejércitos más poderosos y tecnológicos del mundo, como lo son el de Estados Unidos e Israel, que se apoyan en sistemas de inteligencia artificial y espionaje para atacar líderes políticos y militares, pero a la vez golpean escuelas, residencias y hospitales para desmoralizar al pueblo.
Una situación similar pasó en enero, cuando Trump invadió con sus tropas a Venezuela para secuestrar al dictador Maduro y a su esposa. En ese momento, nuestra posición fue contra la invasión imperialista a Venezuela, sin apoyar ni un milímetro la dictadura corrupta y represiva que vive el pueblo venezolano.
En este sentido, la posición que defendemos es en contra de las agresiones de los países poderosos contra países más pobres y débiles, y siempre en defensa del derecho de cada pueblo a luchar y enfrentar a sus tiranos y dictaduras, pero nunca por medio de invasiones y ataques de potencias extranjeras. - La clase trabajadora y el antiimperialismo
En el Partido de la Clase Trabajadora entendemos el imperialismo como el conglomerado de las empresas más grandes y ricas del mundo, que utilizan sus Estados nacionales y gobiernos para representar sus intereses en todo el mundo. Para ello utilizan la presión económica, diplomática y militar.
Es por eso que, por ejemplo, el gobierno de los Estados Unidos, en el fondo, realiza sus operaciones políticas, económicas y bélicas para representar esos intereses de las grandes empresas imperialistas. Algunos ejemplos de esto pueden ser la lucha diplomática de los Estados Unidos para garantizar que la mayor cantidad de países asignen los proyectos de tecnología 5G a empresas de su país, en contra de las empresas chinas. Para eso castiga gobiernos y políticos, y amenaza con aranceles y sanciones económicas.
Lo mismo ocurre con la guerra en Irán, que en los hechos genera brutales ganancias para las empresas de producción de armas, al tiempo que se garantiza, por medio de la guerra, la lucha por la oportunidad de que las grandes empresas petroleras norteamericanas tomen el control de las reservas de crudo iraní. Algo similar fue la intervención en Venezuela, y el posterior anuncio de nuevos contratos petroleros para esas empresas.
El imperialismo también utiliza tratados de libre comercio y otros acuerdos para que sus empresas exploten a la clase obrera de todos los países del mundo. En Costa Rica, por ejemplo, el imperialismo negoció un régimen de no pago de impuestos con las zonas francas, un alto nivel de explotación laboral, bajos salarios, ausencia de sindicatos y un tratado de libre comercio para garantizar la mayor cantidad de ganancias para empresas como Amazon, HP, Dole o Abbott.
Es por eso que el sistema imperialista, y su forma violenta y chantajista de dominar el mundo, representa todo lo contrario a los intereses de la clase trabajadora, tanto en países como Costa Rica o Irán, como para la propia clase trabajadora de los mismos países imperialistas, que además de ser explotada y oprimida en sus países, debe participar también de esa máquina de guerra y destrucción.
- ¿El pacifismo es siempre la posición adecuada?
Otra de las trampas en las que podemos caer a la hora de definir una posición política ante un conflicto bélico es la del pacifismo.
La posición pacifista es irreal, porque busca hacer un llamado al diálogo en el vacío, ocultando que estos conflictos se dan, en gran medida, por la motivación económica de las potencias agresoras. En este caso, la búsqueda del control de un país rico en petróleo por parte de Estados Unidos, al mismo tiempo que Israel busca eliminar a uno de los principales opositores a su plan de aniquilación del pueblo palestino y de expansión territorial del Estado de Israel.
Las potencias imperialistas como Estados Unidos, son una máquina de guerra por excelencia y como se vio en el apartado anterior la usa como herramienta de dominación política y económica, y esa maquina está diseñada para ser usada de manera permanente, por eso solo su destrucción puede garantizar la paz.
Defendemos el derecho legítimo de los pueblos a defenderse de sus agresores, y por lo tanto las acciones militares de Irán están justificadas en tanto ha sufrido miles de impactos de misiles y drones en su territorio.
Aquí nuevamente debemos hacer la distinción de que no es lo mismo apoyar el campo militar del país agredido, como en este caso el ejército de Irán, que apoyar la dirección de ese ejército.
Situaciones similares podrían darse en el caso de apoyar la resistencia en Ucrania contra las agresiones rusas o la resistencia armada del pueblo palestino contra el genocidio de Israel.
Mantener una posición pacifista a ultranza, es en los hechos condenar a los pueblos agredidos a renunciar al derecho a la defensa legitima ante las agresiones injusta, pero además a poder responder fuerza con fuerza, que en los hechos es lo único que hace retroceder y contenerse a quienes agreden. - La clase trabajadora y su solidaridad internacional
Por último, es importante ubicar el rol de la solidaridad internacional de la clase trabajadora y la importancia de llevarla a la práctica.
En el PT entendemos que, en medio de un sistema capitalista repartido en todo el mundo y dominado por un puñado de empresarios imperialistas y sus distintos representantes, existe una clase trabajadora que produce en todo el mundo en condiciones más o menos similares.
Aunque Irán sea un país con una cultura muy distinta a la de Costa Rica, y ubicado a más de 13 mil kilómetros de distancia, tiene una clase trabajadora que, al igual que la que vive en este país, está compuesta por millones de manos obreras que levantan una fuerte industria de minería y petróleo, así como fábricas textiles, metalúrgicas, químicas y de automóviles, que en los hechos representan una fuerza significativa para Irán y la región de Medio Oriente.
Esa clase obrera iraní hoy sufre en carne propia una guerra despiadada que golpea sus comunidades, hospitales y escuelas, y que no tiene otra opción más que seguir laborando y defendiendo su vida en las peores condiciones.
Por desgracia, al mismo tiempo sufren las consecuencias de un régimen político y religioso que es enemigo de los derechos de las mujeres y las niñas, llevando a la mitad del pueblo iraní a permanecer en un estado de desprotección y no reconocimiento de sus derechos humanos más básicos.
Las y los trabajadores de Costa Rica debemos hacer un esfuerzo por entender que la solidaridad internacional con la clase obrera que sufre las guerras, como en Irán, Palestina y Ucrania, necesita que en todos los países del mundo haya voces de su misma clase condenando a quienes les hacen la guerra y les llevan el terror y la destrucción a sus vidas, pero además alentando de manera activa su resistencia y la búsqueda de organizar el poder obrero en cada uno de sus países.
