(Foto: EFE/ Jeffrey Arguedas)
Ante la toma de posesión de Laura Fernández, desde el Partido de la Clase Trabajadora denunciamos con firmeza el carácter profundamente pro-patronal y subordinado al imperialismo estadounidense de su proyecto político.
Laura Fernández promete ser la continuidad de Rodrigo Chaves -ahora desde los potentes ministerios de Presidencia y Hacienda- un gobierno que no ha dudado en colocarse del lado de la clase patronal, escudándose en indicadores económicos que esconden la realidad del aumento en el costo de la vida para la clase trabajadora y sosteniendo un modelo de explotación despiadada contra la clase trabajadora. Esta realidad se expresa cotidianamente en las plantaciones, fábricas, construcciones y en el sector privado en general, donde las condiciones laborales precarias no solo deterioran la salud de miles de personas, sino que incluso cobran vidas obreras en accidentes laborales que son completamente prevenibles. A esto se suma la negligencia frente al acoso y abuso sexual que sufren las mujeres trabajadoras, el irrespeto a sus derechos como madres y los ataques al derecho a la salud reproductiva.
Resulta particularmente alarmante la intención de profundizar la precarización laboral mediante la ampliación de la jornada 12 horas diarios bajo modalidades como el 4×3, lo que pretende eliminar el pago de horas extra y someter aún más la vida de la clase trabajadora a las lógicas de la ganancia capitalista.
Lejos de representar una alternativa para la clase trabajadora, su gobierno se perfila como la continuidad —e incluso una profundización, en tanto cuenta con mayoría en la Asamblea Legislativa e importante apoyo popular— de la sumisión a las políticas del imperialismo, sin espacio para políticas soberanas en función de las necesidades del pueblo que habita Costa Rica. Llegando al punto de que el vicepresidente Douglas Soto sea embajador de Estados Unidos. La continuidad viene alineándose con estrategias como el llamado “Escudo de las Américas” y mostrando apoyo activo a crímenes internacionales, desde el genocidio en Palestina hasta los ataques militares que dejan miles de muertes en Irán, así como el respaldo a políticas de deportación y encarcelamiento en condiciones inhumanas con criterios racistas, xenofóbicos y antiobreros impulsadas por Donad Trump. Con políticas migratorias a tono con las trumpistas, dificultando la migración al país, incluso a personas refugiadas en peligro y permitiendo la represión trasnacional .
A esta toma de posesión, asistirán representantes de dictaduras como la de Nicaragua o El Salvador que persiguen, encarcelan, torturan y asesinan a hermanos y hermanas centroamericanas, mientras garantizan condiciones favorables a la clase capitalista. Además asistirá el presidente de Israel Isaac Herzog, en representación del estado sionista genocida, que aterroriza a todo el pueblo palestino y ahora también de Irán y del Líbano.
Asimismo, rechazamos rotundamente las políticas de persecución política, represión y criminalización de la protesta social que ha venido desarrollando el gobierno saliente, así como las amenazas explícitas de represión frente a las posibles movilizaciones en el marco del 8 de mayo. Esta escalada autoritaria se combina con una preocupante indiferencia ante el aumento de la violencia en los barrios obreros y la más descarada perpetuación de la impunidad de las personas con poder político y económico, a pesar de que se encuentren acusados de crímenes. Un ejemplo de esto es el de Fabricio Alvarado, hoy fuera del país y del alcance de la ley con la complicidad de la fracción del gobierno.
Frente a este escenario, afirmamos con claridad que es un error depositar confianza en la institucionalidad vigente —el poder judicial, la Sala IV o la Asamblea Legislativa—, ya que estos aparatos han demostrado operar como garantes de la continuidad de un sistema basado en la opresión y la explotación de la clase trabajadora.
Sostenemos que solamente a través de la organización y la lucha social será posible enfrentar las políticas antiobreras, privatizadoras, antimujeres, anti-LGBTIQA+ y subordinadas a intereses imperialistas del gobierno entrante. Por ello, hacemos un llamado urgente a todas las organizaciones sociales, sindicales y populares, así como al conjunto de la clase trabajadora, a fortalecer la movilización y la resistencia, no solo para defender los derechos conquistados, sino para avanzar hacia una transformación profunda de la sociedad, donde sea la clase trabajadora la que ejerza el poder.
¡Fuera el sionismo, el imperialismo y las dictaduras!
Ante las amenazas de represión: resistencia y organización
unidad de los pueblos contra los gobiernos.
