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Razones desde la clase trabajadora contra el ingreso de Costa Rica al Escudo de las Américas

A inicios de marzo, el gobierno de Costa Rica participó en las reuniones organizadas por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y su Departamento de Guerra, que dieron paso a un acuerdo de seguridad regional llamado “Escudo de las Américas” y que ha generado una serie de reacciones en todos los niveles, sobre todo por las consecuencias para los países que lo firmaron.

El acuerdo fue firmado por representantes de 12 países de Latinoamérica y el Caribe, invitados directamente por el presidente Trump, y que representan gobiernos que lo respaldan ideológicamente, sobre todo en los más recientes procesos de intervención militar en Venezuela, aumento de presiones a Cuba y la coalición con Israel en su guerra contra Irán.

Además, varios, como el presidente Chaves, han seguido al pie de la letra sus indicaciones en el marco de la guerra económica con China, en especial con los contratos de tecnología 5G.

¿En qué consiste el acuerdo del Escudo de las Américas?

No ha sido fácil para la prensa y la población en general determinar el contenido de los acuerdos firmados por los ministros de seguridad y defensa, y el que firmaron los propios mandatarios.

Esa unión en coalición ha sido interpretada como una coalición militar regional, sobre todo por las declaraciones de varios representantes del gobierno de los Estados Unidos y el propio presidente Trump, quien describió ese esfuerzo como “una nueva gran coalición militar para erradicar los carteles criminales”.i

En el caso del documento firmado en las oficinas del Comando Sur, donde participó el Ministro de Seguridad de Costa Rica, y que fue explicado por Pete Hegseth, Secretario de Guerra de los Estados Unidos, como un acuerdo que “busca promover la paz a través de la fuerza”.

El contenido del texto ii firmado indica:

DECLARAMOS nuestra intención de:
1. Ampliar la cooperación multilateral y bilateral para fortalecer la seguridad en el hemisferio occidental;
2. Cooperar en las siguientes esferas: los esfuerzos a nivel de todo el Gobierno en materia de seguridad fronteriza, la lucha contra el narcoterrorismo y el narcotráfico, la protección de infraestructuras críticas y otras esferas que se determinen mutuamente;
3. Promover la “paz a través de la fortaleza” para hacer frente a futuras amenazas a nuestros intereses mutuos; y
4. Unirnos a una coalición para combatir el narcoterrorismo y otras amenazas compartidas que enfrenta el hemisferio occidental.
Firmada en Doral, del 4 al 5 de marzo de 2026, en los idiomas inglés y español.

Ya en la reunión donde participaron los presidentes de 12 países, realizada el 9 de marzo, en la que participó tanto el presidente Rodrigo Chaves como la presidenta electa Laura Fernández, se consolidó un encuentro político donde nuevamente las declaraciones del presidente Trump subieron el tono de las características de ese espacio, señalando que “acordamos usar fuerza militar letal para destruir estos siniestros carteles y sus redes terroristas”, anunciando el uso de los ejércitos de cada país junto con las fuerzas estadounidenses para enfrentar militarmente a los grupos narcos en los países.

Para Trump, el acuerdo firmado es claro: usar la fuerza letal de los países para enfrentar y destruir a los carteles.

En Costa Rica, el gobierno vendió el acuerdo como un fortalecimiento de la cooperación en seguridad, bajando completamente el tono a lo que se habló en Estados Unidos.

En las declaraciones del presidente Chaves a EFE: «nadie está hablando de fuerza militar necesariamente»; «no estamos hablando más que de asegurarnos de que la capacidad de respuesta de nuestras fuerzas policiales tenga la misma proporción que la capacidad de ataque de estas fuerzas (narcotraficantes), que son combatientes no estatales».iii

Mientras que para Laura Fernández, el acuerdo firmado: «Se asombran cuando deberían alegrarse y ver que, con profundo sentido de responsabilidad con el país, con la vida y la tranquilidad de las familias costarricenses, hemos buscado caminos al amparo de las leyes de nuestro país para tener alianza, para que Costa Rica no se quede sola en un flagelo que día con día se fortalece con recursos económicos y tecnología».

Por su parte, el Ministro de Seguridad, Mario Zamora, “descartó que el acuerdo implique compromisos militares y aseguró que la cooperación se limita a donaciones de lanchas para Guardacostas y otros apoyos a las fuerzas policiales”.iv

Algunos elementos para el contexto de ese acuerdo

Es claro que “el Escudo de las Américas” es parte de la National Security Strategy of the United States of Americav , firmada por el presidente Trump en noviembre de 2025, donde desarrolla una nueva Doctrina Monroe con Corolario Trump, que para la región latinoamericana en específico apunta a una estrategia para lograr “una restauración sensata y contundente del poder y las prioridades estadounidenses, coherente con los intereses de seguridad de Estados Unidos”.

Entre los puntos señalados se encuentra “un reajuste de nuestra presencia militar global para abordar amenazas urgentes en nuestro hemisferio”, sobre todo para controlar rutas comerciales y tránsitos de personas y mercancías, y en el caso del narcotráfico se indica: “Despliegues específicos para asegurar la frontera y derrotar a los cárteles, incluido, cuando sea necesario, el uso de fuerza letal para reemplazar la fallida estrategia de aplicación exclusiva de la ley de las últimas décadas”.

La ejecución de esa política llevó a Trump a tomar acciones en el mar Caribe y en el Pacífico Oriental desde septiembre de 2025, realizando ejecuciones directas a más de 157 personas de unas 40 embarcaciones acusadas de transportar drogasvi.

Esas ejecuciones directas, realizadas en su mayoría con la utilización de misiles y drones contra lanchas rápidas no artilladas, son en los hechos ejecuciones extrajudiciales de posibles narcotraficantes realizadas en aguas internacionales.

Dentro de esa misma lógica, Trump cobijó la intervención militar para el secuestro del dictador venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, señalándolos como parte de esos movimientos militares contra grupos narcotraficantes.

Más recientemente, las incursiones militares en Ecuador, donde el ejército de ese país con base en el “Escudo de las Américas”, en coalición con fuerzas militares estadounidenses, está usando fuerza letal contra grupos de producción y transporte de coca y minería, realizando bombardeos militares en territorio ecuatoriano dejando decenas de personas muertas, lo que llevó incluso al gobierno de Colombia a reportar 27 cuerpos calcinados en su territorio por los bombardeos ecuatorianos en la frontera entre ambos paísesvii

Las repercusiones en Costa Rica: el discurso de la oposición

Es claro que en Costa Rica el gobierno busca jugar una doble cara a nivel internacional y local, ya que a nivel internacional Rodrigo Chaves y Laura Fernández aparecieron respaldando completamente las formas en que fue anunciado el “Escudo de las Américas”, sin criticar el nivel de coalición militar que le dieron las autoridades de Estados Unidos, mientras que a lo interno del país le bajan el nivel a ese acuerdo, al punto de colocarlo como un acuerdo meramente de coordinación policial, negando la firma de una coalición militar internacional y, en el caso del ministro de Seguridad, llevándola a un simple acuerdo de cooperación, como la donación de lanchas, como en muchos otros casos.

Por su parte, tanto Liberación Nacional como el Frente Amplio, e incluso el sindicato ANEP, criticaron el acuerdo y decidieron presentar acciones ante la Sala Constitucional para que intervenga, señalando que el acuerdo firmado por el gobierno es contrario a la Constitución Política del país, ya que corresponde a la Asamblea Legislativa aprobar la participación del país en coaliciones militares.

Esos sectores defienden la llamada “neutralidad perpetua”, que en principio ha definido Costa Rica, que implica la “neutralidad no armada y el derecho a la paz, reconocidos por la propia Sala IV como una parte fundamental del esquema constitucional costarricense, cuando anuló la adhesión que hizo el entonces presidente Abel Pacheco de la Espriella a la ‘Coalición de la Voluntad’ que apoyó la invasión de Irak en 2003”viii.

Así, una vez más se busca canalizar por medio de la “institucionalidad democrática” del país fenómenos tan complejos como el de la política internacional de los Estados Unidos y el rol que pueden jugar semicolonias como Costa Rica en ese proceso.

Algunos elementos para aportar desde una perspectiva de la clase trabajadora

En primer lugar, queremos puntualizar que en el PT consideramos que este tipo de hechos políticos deben ser de interés para la clase trabajadora, ya que sin duda alguna representan decisiones que, si bien se toman en las “alturas” de los gobiernos, tienen fuertes repercusiones sobre nuestras vidas.

En primer lugar, debemos tener muy claro que el imperialismo está realizando una ofensiva militar y económica sobre nuestra región, y para ese objetivo están teniendo un pleno respaldo de gobiernos como el de Rodrigo Chaves y Laura Fernández, quienes no solo dicen “siempre sí” a iniciativas en materia de seguridad, sino que también han realizado todo lo posible para entregar recursos como el agua y las zonas costeras a los intereses empresariales norteamericanos.

El imperialismo norteamericano, como gran aparato hegemónico, y los otros imperialismos menores, son una maquinaria militar destinada a garantizar el control económico de recursos y mercados para las empresas que representa y que lo financian.

Es por eso que ese afianzamiento militar que busca Trump en nuestra región es el esfuerzo por profundizar el dominio de las empresas imperialistas que representa, lo que en nuestro caso se evidencia con la profundización de la inversión en zonas francas, con la entrega de mano de obra y recursos como la tierra, la electricidad y el agua de manera ilimitada a las empresas norteamericanas para que realicen sus explotaciones industriales sin pagar impuestos y por la libre, con bajos salarios, plena libertad de despido, desconocimiento de garantías de salud ocupacional y sin posibilidad de desarrollar sindicatos.

Eso mismo ocurre con otros recursos estratégicos como minerales, tierras e infraestructura como puertos, aeropuertos, canales y estrechos.

Pero además, la clase trabajadora debe oponerse al desarrollo de la ofensiva militarista, que en los hechos transforma a los países latinoamericanos en territorios de guerra y represión. Como es sabido, en esos esfuerzos no solo se destruyen avances humanos como el derecho a un juicio y la eliminación de la pena de muerte contra quienes participan en actividades como la minería ilegal y el narcotráfico, sino que también aparecen aparatos de represión de los Estados persiguiendo a las personas pobres en los barrios obreros de las ciudades y a sectores campesinos e indígenas. O, como en el caso de El Salvador, utilizando la escalada represiva para destruir sindicatos y organizaciones que defienden los recursos naturales y los territorios.

Es por eso que debemos hacer conciencia de la importancia de sostener y difundir una posición antiimperialista entre la clase trabajadora, ya que, aunque el imperialismo es un monstruo de mil cabezas, es posible desde muchos lugares hacerle frente.

Así, al imperialismo le hacemos frente participando en los movimientos de solidaridad con la resistencia de los pueblos en procesos como el del pueblo palestino y el iraní en el terreno militar, pero también en los movimientos a lo interno de los Estados Unidos, como puede ser el movimiento por los derechos de los migrantes y contra las intervenciones militares.

Asimismo, es una forma de enfrentar al imperialismo la lucha por organizar sindicatos en las zonas francas, la denuncia de los atropellos a los derechos por parte de esas empresas y, además, enfrentar procesos de entrega de nuestra fuerza de trabajo, como lo es el proyecto de imponer jornadas de 12 horas para facilitar el saqueo de nuestra fuerza laboral.

De la misma forma, se enfrenta al imperialismo cuando nos oponemos a los proyectos de entrega de los recursos naturales, como el caso de los proyectos de concesionar a empresas imperialistas el oro de la zona norte, o la entrega de las costas y bosques a empresas transnacionales.

En general, en el PT luchamos porque, a lo interno de la clase trabajadora, levantemos las banderas del antiimperialismo consecuente, desde una perspectiva propia de nuestra clase y con una perspectiva socialista y revolucionaria, que en los hechos es el único camino que tenemos para enfrentar la ofensiva que el imperialismo está aplicando contra nuestros pueblos.

i https://www.bbc.com/mundo/articles/cjrq9j55wnwo

ii https://www.teletica.com/deutsche-welle/paz-a-traves-de-la-fuerza-costa-rica-firma-acuerdo-para-combatir-narco-junto-a-ee-uu_403523

iii https://www.swissinfo.ch/spa/chaves-defiende-%27escudo-de-las-am%C3%A9ricas%27-y-no-descarta-apoyo-militar-de-eeuu-a-costa-rica/91083587

iv https://www.teletica.com/politica/gobierno-defiende-acuerdo-escudo-de-las-americas-pese-a-cuestionamientos-de-diputados_403749

v https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2025/12/2025-National-Security-Strategy.pdf

vi https://www.eleconomista.com.mx/internacionales/ataques-eu-presuntas-narcolanchas-caribe-pacifico-dejaron-157-muertos-pentagono-20260317-804582.html

vii https://www.elcomercio.com/actualidad/seguridad/ecuador-lanza-nueva-ofensiva-militar-contra-crimen-organizado-que-se-sabe/

viii https://delfino.cr/2026/03/sala-iv-da-curso-a-amparo-contra-la-firma-de-costa-rica-de-la-declaracion-conjunta-de-seguridad-del-escudo-de-las-americas

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