Suspensión inmediata de clases presenciales: paremos el acto criminal del gobierno

Suspensión inmediata de clases presenciales: paremos el acto criminal del gobierno

La pandemia no  para de batir record de contagios, hospitalizaciones y muertes. Sin exagerar podemos decir que atravesamos el peor momento y las medidas del gobierno no están para nada en función de proteger la vida y la salud de las familias.

En medio de está difícil situación se mantienen las clases presenciales en escuelas y colegios, aunque son muchas las voces que señalan la necesidad de suspender lecciones. Las redes sociales se llenan todos los días de dolorosas noticias sobre la muerte de trabajadores de la educación  en medio de esta crisis sanitaria, mientras el gobierno sigue mostrando su total  desprecio por la vida del magisterio.

De acuerdo con los datos oficiales del MEP en la semana del 30 de abril al 6 de mayo se registraron 950 contagios y en la semana anterior de 23 al 29 de abril se contabilizaron 1024. Estos datos de seguro están muy por debajo de las verdaderas cifras pero reflejan una realidad que ni el propio Ministerio puede esconder: los contagios semanales se cuentan por miles.

Escuela León Cortés y colegio Napoleón Quesada nos dan un ejemplo de dignidad

Como reacción a esta difícil situación la respuesta de las dirigencias magisteriales ha sido verdaderamente vergonzosa. Recién esta semana las dirigencias de ANDE, SEC y APSE se atrevieron a pedir en un comunicado conjunto que se suspendan las clases presenciales pero sin que estén dispuestos a mover un dedo para cambiar esa realidad y para presionar al gobierno mediante la  movilización. Esos comunicados de redes sociales y la falta de acciones contundentes lo que trae es más desmoralización en las bases magisteriales que han sufrido duros golpes desde la huelga de 2018 y que ahora tienen que soportar largas cargas de trabajo con el temor del contagio y la muerte.

Como ha sido común en el magisterio las bases tienen  mucha más claridad y contundencia que un puñado de burócratas sindicales que dirigen las organizaciones sindicales. En esta misma semana trabajadores de la Escuela León Cortés en Alajuela salieron a marchar como reacción a la dolorosa muerte de un compañero de trabajo, los compañeros del Colegio Napoleón Quesada en Guadalupe también realizaron una importante manifestación el día viernes para exigir el cierre de  las escuelas y colegios; ambas acciones fueron más contundentes y provocaron una mayor conciencia que las palabras vacías de las juntas directivas de APSE, ANDE y SEC.

Suspensión de clases presenciales  y vacunas para todo el magisterio

En este momento urge seguir el ejemplo de los compañeros de Grecia y Guadalupe para levantar con más fuerza las voces de denuncia contra la política criminal del gobierno. Tenemos que gritar a viva vos que se deben terminar  las clases presenciales para frenar los contagios y garantizar que haya vacunas para todo el magisterio.

La vacunación para el magisterio no ha iniciado siquiera y con los ritmos actuales no es seguro que se logré en este 2021. Si no hay inmunidad es irresponsable exponer a los trabajadores de la educación al contagio, con esto ponemos en peligro sus vidas, la de sus estudiantes y las de miles de familias que se movilizan a las escuelas y colegios todos los días.

El MEP insiste en mantener las clases presenciales “para no afectar el derecho a la educación”. Pero lo cierto es que ya con la llamada educación combinada los estudiantes asisten fracciones muy pequeñas de tiempo presencial en la semana y los que no tienen conexión igualmente tienen que seguir en sus casas la mayor parte del tiempo sin el recurso tecnológico necesario para su educación. La llamada presencialidad es un espejismo con el que pretenden ocultar las grandes desigualdades de nuestra sociedad y la inexistencia de políticas reales que garanticen mejores condiciones tecnológicas, económicas  y de infraestructura para poder estudiar en casa.

Internet gratuito, equipos tecnológicos y subsidios para el cuido en casa

Dice la Ministra que si se suspenden las clases los más de cientos de miles de estudiantes sin equipo o conexión de internet no podrían estudiar enfrentando una gran desigualdad. Lo cierto es que esa desigualdad  se mantiene con o sin presencialidad, ya que como dijimos es mínimo el tiempo en las escuelas.

Por eso creemos que junto con el cierre de la presencialidad es importante ubicar las necesidades de nuestros estudiantes y sus familias. De acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO, 2019) existen 82.000 hogares sin acceso a internet o dispositivos tecnológicos por su  condición económica, en este país sería perfectamente posible garantizar de inmediato esas ochenta mil conexiones de forma gratuita y equipos para cada una se esas familias empleando recursos de los pagos de intereses de la deuda externa , exigiendo medidas solidarias a las empresas de telecomunicaciones o con impuestos a las grandes fortunas.

Dice el Presidente Alvarado que las madres ocupan llevar a sus hijos a las escuelas, lo que no dice es que esas madres aún con las clases presenciales no pueden salir a trabajar porque tienen que recoger a sus hijos en las escuelas e igual permanecer con ellos la mayor parte de la semana. Esta semana se publicaron los datos de desempleo, que muestran una diferencia del más del doble de desempleo para las mujeres (26%)  en relación los hombres (13%). Si al Presidente le preocuparan de verdad las necesidades de esas mujeres podría empezar por otorgar un plan de subsidios de emergencia para ellas quienes son las que mayoritariamente asumen el cuido y la educación de sus hijos en la pandemia.

La desigualdad es propia de los males de este sistema capitalista que condena a miles a morir de hambre o morir de peste. Con la pandemia se han profundizado males como la violencia, la explotación sexual o la exclusión, ninguna de esas situaciones se arregla con mantener las clases presenciales; se requieren medidas efectivas que van en contra de esa misma lógica del lucro capitalista que defiende el gobierno.

Como trabajadores de la educación tenemos la obligación de denunciar la política del gobierno que nos expone al  contagio y nos lleva a morir enfermos. Pero también tenemos que denunciar las injusticias y exigir medidas concretas para que nuestros estudiantes y sus familias tengan internet, techo y comida para permanecer en casa.

¡Suspensión de clases presenciales y vacunas para todo el magisterio!

¡Internet gratuito, equipos tecnológicos y subsidios para el cuido en casa!

¡Suspensión de los pagos de la deuda e impuestos a las grandes fortunas para financiar la educación!

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