Desde el Partido de la Clase Trabajadora manifestamos nuestro rechazo al proyecto de Ley 23.414, denominado Ley de Armonización del Sistema Eléctrico Nacional, que está siendo impulsado por el gobierno de Laura Fernández y respaldado por una mayoría de diputaciones en la Asamblea Legislativa, y con el apoyo de las cámaras empresariales, principalmente los sectores industriales.
Rechazamos ese proyecto porque busca quitarle al ICE la rectoría de producción, planificación y distribución de energía eléctrica, creando una nueva institución donde el sector empresarial privado de la energía tendrá voz y voto en esa materia, además de la apertura del mercado de la electricidad para que distintos grupos empresariales puedan lucrar con la inversión y especulación con la energía eléctrica.
Sacar al ICE de esa tarea central dejaría servida la mesa para que las empresas privadas cobren más caros los servicios, el desmantelamiento del ICE y las condiciones labores en esa institución, y se apueste por profundizar el modelo de rebajar la electricidad a los empresarios aumentando los recibos de las familias trabajadoras.
Para defender al ICE ocupamos retomar los métodos del año 2000
En el año 2000, el gobierno de Miguel Ángel Rodríguez y la mayoría parlamentaria aprobaron una ley de apertura del mercado eléctrico y de telecomunicaciones que, pese a haber sido votada en primer debate, fue derrotada por un enorme proceso de lucha y organización popular.
Entre el 16 de marzo y el 04 de abril del año 2000, se contaron 274 actos de protesta contra el Combo en todo el país, ejecutando 103 bloqueos de carreteras, con miles de personas trabajadoras del ICE al frente de las protestas y con un gran apoyo comunal, sindical y estudiantil, y por lo menos una marcha de varios miles de personas a Casa Presidencial, todo ese proceso que tuvo un enorme respaldo popular.[¹]
De ese proceso debemos rescatar los métodos de lucha que, por un lado, colocaron al personal del ICE como epicentro de las protestas y la campaña de información y organización y, por otro lado, el uso de métodos de enfrentamiento directo contra el sector empresarial y el gobierno que impulsaban la apertura, esto con la ocupación de calles con bloqueos, y el anuncio de una huelga general que podía detener la producción del país al tener la fuerza laboral del ICE la energía eléctrica en sus manos.
El gobierno debió archivar la ley, aceptando que no tenía fuerza para vencer al movimiento de trabajadoras y trabajadores del ICE encabezando una defensa popular de esa empresa estatal.
Aunque para la historia quedan como protagonistas algunos diputados, líderes sindicales y estudiantiles, lo cierto es que fue un movimiento desde la base que logró imponer métodos de lucha radicales y propios de la clase obrera.
Desgraciadamente, la defensa del ICE que se logró en el año 2000 duró poco, ya que 7 años después se dio la apertura de telecomunicaciones con la aprobación del TLC con Estados Unidos, en ese momento la embestida privatizadora no se enfrentó con los métodos del año 2000, sino que el movimiento popular se decantó por el proceso del referéndum y la disputa política sin enfrentamiento en las calles.
Por un ICE bajo control de las y los trabajadores y con supervisión de la comunidad
Una de las enseñanzas más profundas de la defensa del ICE en el año 2000 es que el poder que se acumuló en las calles no cambió la forma en que se organiza la dirección de esa empresa tan importante para el país.
La Junta Directiva sigue estando controlada por los intereses del gobierno de turno, y como en la actualidad, apoyan una apertura del mercado eléctrico que claramente perjudica al ICE.
Es por eso que, para lograr una defensa más permanente del ICE, debemos luchar porque sean las y los trabajadores del ICE quienes tengan el control de esa empresa, y sean ellos y ellas quienes tomen el control de esta y la dirijan en función de las necesidades de las mayorías y no como ahora, que es una institución plegada a garantizar los mejores precios y calidad energética para las grandes empresas del país, principalmente a las que producen en zonas francas.
Deben ser las bases obreras del ICE, las mismas que producen una enorme riqueza que supera el 2.8% del PIB del país con su trabajo, quienes tomen las riendas de esa empresa, creando además mecanismos de supervisión y control desde las comunidades para garantizar que se produzca energía para el servicio de las mayorías.
Una forma de gobierno del ICE bajo control obrero y popular también podría pasar a retomar el mercado de telecomunicaciones y telefonía que fue entregado a empresas privadas con el TLC y que hoy está en gran parte en manos de Claro y Movistar, dejándose la mejor parte de las ganancias de ese mercado para intereses privados.
Urge sacar la disputa de la Asamblea Legislativa y llevarla a los centros de trabajo y las calles
Este proyecto es uno de tantos que serán impulsados desde el gobierno; la fila es larga e incluye las jornadas de 12 horas, la venta de activos y empresas del Estado, la máxima flexibilización para la entrega de los recursos naturales a las empresas, así como una serie de medidas que buscan criminalizar a la población pobre con un aumento en la represión y el poder de intervenir de las fuerzas de seguridad en las comunidades.
El enfrentamiento a esas medidas debe hacerse fuera de la Asamblea Legislativa, siguiendo el ejemplo de la clase trabajadora del ICE en el año 2000, retomando la lucha desde las comunidades y las calles, con la juventud en lucha, así como colocando la huelga como medida de presión contra las mismas cámaras empresariales que hoy respaldan al gobierno con proyectos como estos, y sobre todo teniendo a quienes producen la riqueza con sus manos, la clase obrera el frente de los procesos. No basta la presencia de las personas de las directivas de los sindicatos y unas decenas más en barras y pequeños actos con divulgación en redes, se necesita un movimiento con respaldo y presencia en la lucha de las bases organizadas de la clase trabajadora del sector público y también privado, de un sindicalismo de lucha, con métodos democráticos e independencia de clase.
Debemos hacer un gran esfuerzo para explicar a la base que votó por el gobierno de la continuidad, por qué este es un gobierno enemigo de los intereses de la clase trabajadora y los sectores más pobres; cada una de esas iniciativas debe servir para revertir la enorme popularidad que acumula el gobierno.
La disputa contra el “rodriguismo” privatizador, machista, represivo y extractivista debe ser en los centros de trabajo y las comunidades, no en las barras legislativas.
El Partido de la Clase Trabajadora se suma al movimiento contra el Combo 2.0 y hacemos un llamado al conjunto del movimiento sindical y social a asumir la lucha contra la privatización del ICE con métodos de lucha fuertes, como nos viene demostrando el pueblo boliviano que se frenan leyes nefastas.
Solo luchando podremos ganar contra este Combo 2.0 y avanzar hacia que la generación de energía, las telecomunicaciones y los sectores clave de la economía dejen de estar en función de la anarquía de mercado y pasen a estar en manos y al servicio de la clase trabajadora.
[¹] Peiró, P., & Retana, J. (2009). Ciudadanos críticos: las movilizaciones contra el «combo ice» en Costa Rica. América Latina Hoy, 42, p. 98. En https://revistas.usal.es/cuatro/index.php/1130-2887/article/view/2457/2507
